Agosto de 1973: Líder Quiroz es acusado de disparar contra trabajadores
ceramistas en Villa Adelina.
Octubre de 2006: “Madonna” Quiroz es acusado de disparar contra
trabajadores de la UOCRA en San Vicente.
Hegel dice en alguna parte que
todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como
si dijéramos, dos veces. Pero se olvido de agregar: una vez como tragedia y la
otra como farsa. (Carlos Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cap.
I)
Opciones y decisiones
“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre
arbitrio, bajo las circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas
circunstancias con que se encuentran directamente...”
(Carlos Marx)
Esta comparación, si se quiere antojadiza, me permite plantear el
análisis de la siguiente manera: ¿Por qué irrumpen los Quiroz en la vida
sindical? (Obviamente, lo del apellido es aleatorio). Más teniendo en cuenta
que no es algo original ni novedoso el uso de armas para dirimir
“desavenencias” sindicales. Como botón de muestra vale citar: “El 12 (12 de enero de 1959), Rosendo García,
ya secretario adjunto de la UOM, debe desenfundar su revólver en plena calle
para impedir que un grupo de metalúrgicos irrumpa en el local del sindicato”[1]
De ninguna manera se trata de negar el peso de la voluntad individual en
la acciones. Según mi forma de analizar la historia, la dictadura militar que
derrocó a María Estela Martínez de Perón (Isabel) se hubiera establecido
igual o en forma muy semejante con o sin
Videla. Eso para nada significa exculpar a tan nefasto personaje. La coyuntura,
el contexto, o como se le quiera llamar, no exime de culpa a quien asesinó
a Juan Carlos Bache, como tampoco lo
hace con los asesinos de Mariano Ferreyra[2],
por dar otro ejemplo emblemático si los hay.
Ambos, víctimas de la burocracia sindical.
Para esclarecer esta postura analítica, que procura no caer ni un
objetivismo ni en un voluntarismo extremos, es útil
tener en cuenta el prólogo de Marx a la segunda edición de “El 18
Brumario de Luis Bonaparte”. En el mismo deja en claro que en lugar de
engrandecer una figura individual atribuyéndole a sus actos exagerada
incidencia, hay que buscar en la lucha de clases la génesis del proceso
histórico[3]. Marx no concibe las
clases como algo con existencia previa a las relaciones de clase. O sea que en
su teoría primero es el movimiento -la lucha- y luego la constitución de las
clases.[4]
El surgimiento de las bases y la burocracia sindical
“Vuele bajo porque abajo está la verdad” (Facundo Cabral)
En procura de explicar lo acaecido en Villa Adelina aquel luctuoso 21 de
agosto del 73 no puedo circunscribirme a ese día como si se tratase de un hecho
fortuito producto de una desavenencia aislada. Se trata de algo muchísimo más complejo. La suerte de los
ceramistas, al igual que la del resto de los trabajadores, no es independiente
de la pugna por el poder que se libró entre los sectores antagónicos del
peronismo.
Para empezar debemos remontarnos varios años atrás. El protagonismo de
las bases obreras que pone en jaque no sólo a la patronal sino también a la
denominada “burocracia sindical”, hay que rastrearlo cuanto menos desde los
gobiernos de Frondizi e Illia. Durante estos gobiernos hay un cambio gradual
pero persistente en el paradigma de las
negociaciones colectivas. Se establecen sindicatos por empresas y en su defecto se otorga autoridad sindical a
gremios más débiles ya existentes. En el periodo 1958-66 distintos titulares
del Ministerio de Trabajo autorizan un número cada vez mayor de “convenios por
empresa”.
Esta estrategia que en principio persigue debilitar a la cúpula sindical
a nivel nacional tiene una consecuencia imprevista: fortalece la capacidad de
las bases para presionar tanto a empleadores como a dirigentes gremiales[5] . Algo que se
procurará revertir con la Ley de Asociaciones Profesionales, ley 14.455 (instrumento
al que ya aludiré).
Es por (y contra) este
protagonismo alcanzado por las bases que la burocracia sindical muestra su cara más reaccionaria. Pero, ¿qué se entiende
por “burocracia sindical”? En palabras de Agustín Tosco “burócrata es aquel que sin vocación, sin ideales, se convierte en un
típico administrador de un cargo sindical, lo usa para su satisfacción personal
y en definitiva desde allí comienza a ´mandar´ sobre sus compañeros”[6]. Según la definición
de Amado Olmos “Estos dirigentes que han
adoptado las formas de vida, los automóviles, las inversiones, las casas, los
gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego con una actitud de
ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.[7]
Pudiera decirse que un burócrata sindical se apega a la tesis de Marx...
de Groucho Marx, cuando afirma “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo
otros.” Pero no se trata de una mera decisión personal erigirse en burócrata
sindical. “La política es el arte de
transar”[8] y para
transar hay que estar en el momento y lugar adecuados. Veamos para ilustrar
esto lo que escribe Rodolfo Walsh: A
través de Frondizi las clases dominantes descubren que no es necesario, ni
siquiera deseable destruir la organización sindical[9]. En
consonancia, Juan Carlos Torre afirma “...comenzó
una política de cooptación por la que se aseguraban ventajas oficiales a los
dirigentes adictos y la mayor intransigencia a quienes se negaran a ella. Con
matices diferentes pero bajo la misma inspiración, esta política habría de
estar presente en los futuros gobiernos,...”[10]
La burocracia sindical es producto y resultado de una conjunción de
intereses; el de los sindicalistas que por su posición están en condiciones de
negociar y el de las clases dominantes que ven en ellos una herramienta eficaz
para controlar a los trabajadores. En
el capitalismo todo es potencialmente mercancía, incluidas las voluntades. Sin
embargo, y sin menoscabo a la definición de Amado Olmos
citada, no hay que caer en el reduccionismo
de la dádiva. Cuando Juan Carlos Torres explica que “...el éxito de la política de cooptación está en relación directa con
la capacidad de sacar partido de la debilidad de los aparatos sindicales y con
la magnitud y durabilidad de las
concesiones que puedan ofrecerse”[11] no
se refiere al “grosor del sobre” que
un sindicalista en particular reciba por debajo de la mesa. Lo cual no nos induce a
obviar que “...se preocupaban por mantener su
“negocio” sindical y aun incrementarlo con la ayuda de San Sebastián, quien les
otorgaría luego el control económico de las obras sociales”.[12] Mucho menos que “San Sebastián logró un acuerdo con Vandor
que contempla un aumento salarial a cambio de pérdidas de derechos laborales de
los trabajadores y aumento de la productividad. Crecieron los rumores sobre un suculento pago que habría recibido
Vandor a cambio de la firma del convenio”[13].
Tanto
más eficaz como herramienta de control resulta la burocracia sindical cuando
desde el Estado se le aumentan las atribuciones.
La Ley de Asociaciones Profesionales sancionada durante el tercer gobierno de
Perón extendía los mandatos de los jefes sindicales de dos a cuatro años,
otorgaba a la CGT poderes de intervención a sus seccionales regionales, a las
federaciones y a los sindicatos miembros. Con este instrumento legal, la ya
debilitada democracia interna, quedaba aun más a merced de los jefes
sindicales. Sancionada en el mes de
noviembre, la nueva ley permitía (no siempre) neutralizar las rebeliones antiburocráticas que desde el Cordobazo
venían desafiando la autoridad de la dirigencia sindical.[14]
“...Perón, que no compartía la
tolerancia que había caracterizado al gobierno de Cámpora, se dispuso a apoyar
a la ortodoxia sindical, para lo cual impulsó una política de control y
represión de los conflictos intrasindicales. Expresión de esto fue la nueva Ley
de Asociaciones Profesionales (ley 14.455), aprobada en noviembre de 1973[15] que aseguraba el monopolio de la
representación a las estructuras de mayor agregación, en detrimento de aquellas
descentralizadas, de implantación local e independientes de la conducción de la
CGT.[16]
Sin este tipo de atribuciones otorgadas más, por qué omitirlo, cierto
prestigio personal que pudieran haber ganado en algún tiempo, la vocación de
burócrata por sí sola sería insuficiente.
Cuando los dirigentes gremiales pasan a ser vistos como burócratas, como
“dueños” del sindicato, por sus supuestos representados es un indicio de que ya
no comparten la misma ideología. No está de más recordar que ideología no un
simple conjunto de ideas, es el terreno en el cual los hombres toman conciencia
de los conflictos que se manifiestan en el mundo económico[17].
Tesis que no es de carácter psicológico o moralista sino orgánico gnoseológico[18].
“Cuando nosotros tomamos el sindicato y sacamos a las
autoridades que eran dueñas del sindicato, estuvieron décadas y décadas.
Inclusive, el que manejaba el sindicato era hermano de un directivo de
Lozadur”. (Ramón Villanueva, ex obrero de
Lozadur[19])
En el momento en que esta base obrera tuvo oportunidad de elegir a sus
verdaderos representantes no titubeó en sacarse de encima a la enquistada
burocracia.
“Fueron llamados a elecciones en
el gremio, y estaba la lista marrón que
era la Juventud Peronista, y estaba la lista celeste y blanca que era la que
respondía al antiguo secretario general. Con otras caras pero... (R.
Villanueva).
Obviamente ganó por amplia mayoría la lista marrón, identificada con la
JTP (Juventud Trabajadora Peronista), rama sindical de Montoneros. ¿Cómo se
veía este triunfo, la incidencia de Montoneros, y la de todo lo que amenazara
el régimen vigente a los ojos del status quo? Basta como respuesta concisa, y
si se quiere exhaustiva, que con el tiempo se acuñará la calificación tan
ambigua como insidiosa de “La guerrilla
industrial”. Calificación que desde las páginas de El Auténtico será definida
como “Un nuevo cuento para perseguir a
los trabajadores” “Para los trabajadores la única guerrilla industrial es la de
quienes especulan con el mercado negro, el contrabando, la sobrefacturación,
los bajos salarios, las suspensiones, las quiebras fraudulentas... Y nosotros
los conocemos por nombre y apellido a cualquiera de ellos, Ford, Bunge y Born,
Alsogaray, Mercedes Benz, etc .[20]
Esta misma publicación destaca a Balbín como uno de los que solía utilizar tal
insidiosa calificación. Balbín, el mismo al que Perón le había ofrecido la
vicepresidencia[21]. El mismo que se
reuniera con Videla 45 días antes del golpe
pidiéndole que termine la “agonía”.[22]
La Tendencia Revolucionaria
Perón evita la Patria Socialista
Definir a la JTP como rama sindical de Montoneros me obliga a explayarme
un poco al respecto. Primero, Montoneros no es simplemente un grupo, así como
la mencionada JTP (Juventud Trabajadora Peronista) es una rama de Montoneros, o
como también suele decirse, una organización de superficie, los son también la
Juventud Peronista Regionales (JPR); el Movimiento Villero Peronista (MVP), la
Juventud Universitaria Peronista (JUP), la Unión de Estudiantes Secundarios
(UES); y el Movimiento de Inquilinos Peronistas (MIP). Junto con otras agrupaciones menores como las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y
el Peronismo de Base (PB) conforman lo que se conoció como La Tendencia
Revolucionaria[23]. Como
consecuencia del carácter movimentista del peronismo, capaz de cobijar en su seno
a representantes de todo el espectro ideológico, y en el marco del horizonte
electoral, hacia 1972 adquirió entidad la Tendencia Revolucionaria del
Peronismo, constituida en contraposición a los sectores de la derecha
gremialista y partidaria[24].
Fue la evolución que las distintas organizaciones experimentaron entre
1972 y 1974 la que determinó que la Tendencia fuera finalmente identificada con
Montoneros. En efecto, la unificación de las diferentes organizaciones de la
Tendencia fue paulatina. A fines de 1972 se unieron Montoneros y Descamisados;
el 12 de octubre de 1973 se firmó el acta de unidad entre FAR y Montoneros; y,
finalmente, se sumó en junio de 1974 el sector de las FAP-17 liderado por
Caride[25].
A fines de
1968 y en enero de 1969 se realizaron dos Congresos del Peronismo
Revolucionario. El tema central que
cruzaba a ambos pasaba, en primer lugar,
por la metodología de lucha para enfrentar a la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista,
cómo imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder
para lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo como
tal.
En el Congreso del ’68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes
destituido como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo Revolucionario
-Cooke-, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista y de la Juventud Revolucionaria
Peronista -Gustavo Rearte-, varios dirigentes de la Confederación General del
Trabajo de los Argentinos y algunos futuros montoneros como Sabino Navarro,
Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los
participantes coincidían en que al estar cerradas las vías legales de expresión
política había que desarrollar la lucha armada. Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de
discusión. Lo que se discutía era en qué
condiciones desarrollar esta lucha.[26].
“Todo nuestro
pensamiento está sintetizado en la siguiente sentencia del General Perón,
nuestro único Jefe, nuestro único líder, el conductor bajo cuya única dirección
luchamos:
“LA REVOLUCIÓN ES PATRIMONIO DE TODOS LOS JÓVENES ARGENTINOS, SOLO HACE FALTA QUE AQUELLOS QUE TENGAN LO QUE HAY QUE TENER, EMPRENDAN LA LUCHA POR La LIBERACIÓN, DONDE ES NECESARIO QUITAR POR LA FUERZA SI FUERA PRECISO, LO QUE LOS PRIVILEGIADOS SE NIEGAN A CEDER POR LA RAZÓN.”(Córdoba, enero de 1969)”[27].
“LA REVOLUCIÓN ES PATRIMONIO DE TODOS LOS JÓVENES ARGENTINOS, SOLO HACE FALTA QUE AQUELLOS QUE TENGAN LO QUE HAY QUE TENER, EMPRENDAN LA LUCHA POR La LIBERACIÓN, DONDE ES NECESARIO QUITAR POR LA FUERZA SI FUERA PRECISO, LO QUE LOS PRIVILEGIADOS SE NIEGAN A CEDER POR LA RAZÓN.”(Córdoba, enero de 1969)”[27].
“Era el 29 de mayo de 1970. El día
en que el Onganiato festejaba por última vez el Día del Ejército. El día en que
el pueblo festejaba el primer aniversario del Cordobazo. Habían nacido los
Montoneros”[28].
El Aramburazo (secuestro y posterior "juicio
revolucionario" seguido de muerte del general Pedro Eugenio Aramburu, ex
jefe de la autodenominada Revolución Libertadora, sublevación militar que en
1955 había derrocado al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón[29]) , como lo bautizó el pueblo, que jamas tuvo dudas respecto de los autores
del operativo, fue el lanzamiento público de una organización político militar
que habría de transformarse, en poco tiempo, en ejemplo y bandera del
peronismo, en la máxima expresión de la lucha del pueblo contra el imperialismo
y todos sus aliados y sirvientes nativos.[30]
En relación al tema tratado es pertinente
rescatar que Montoneros son los que preguntaron con un cántico “¿Qué pasa General que está lleno de gorilas
el gobierno popular?” un primero de mayo de 1974, en Plaza de Mayo, ante el
indiscutido líder, cuya respuesta determinó
la retirada de 60.000 jóvenes militantes, defraudados. [31]
"...Decía que a través de estos
veintiún años, las organizaciones sindicales se han mantenido inconmovibles, y
hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más mérito que los que durante
veinte años lucharon...[32] fue la
respuesta de Perón.
¿Por qué de entre toda la rica historia de Montoneros es rescatable este
episodio? Porque, de alguna manera, pone de relieve la colisión
de intereses entre la vieja guardia sindical, madre putativa de la
apostrofada burocracia, y la joven guardia que creció con las promesas de una
Patria mejor y había luchado por la misma. Anticipa pública, conspicuamente, un
punto de no retorno al que se llegaría. El 24 de mayo, la rama juvenil del
Movimiento fue excluida del Consejo Superior del Justicialismo.[33]
Veamos un atisbo del pensamiento de Perón acerca de la juventud según su
biógrafo Pavón Pereyra: “La juventud fue
el nudo central de la discordia. Todo esto yo lo comprendí en su momento, pero
como cualquier ser humano, me confié. Creí primeramente que la realidad
decantaría los excesos y que si la lucha era por el regreso de Perón, con el
hecho consumado se aquietarían las aguas. Pero el proceso abierto fue un
torrente que no cerraba sus compuertas”. “Yo traté de equilibrar la balanza
hasta último momento pero ante la actitud irreversible de los que clamaban por
la “Patria socialista”, tuve que comenzar a decantar a los funcionarios de gobierno.”[34]
El 2 de octubre de 1973 se
hizo público el “Documento Reservado” repartido en una reunión con gobernadores
convocada por el propio Perón. El texto completo salió publicado en el diario
La opinión y fue comentado por El Descamisado en su edición del 9 de octubre. A
continuación transcribo los fragmentos que considero relevantes para el
presente trabajo (negritas y comentarios añadidos):
“El asesinato de nuestro compañero
José Ignacio Rucci y la forma alevosa de su realización marca el punto más alto
de una escalada de agresiones al Movimiento Nacional Peronista, que han venido
cumpliendo los grupos marxistas terroristas y subversivos en forma sistemática
y que importa una verdadera guerra desencadenada contra nuestra organización y
contra nuestros dirigentes”.
“El crimen cometido contra el compañero
Rucci, particularmente por el modo y la oportunidad en que fue consumado,
indica que se trata de destrozar al Movimiento Nacional Peronista y a sus
dirigentes, creando al mismo tiempo una situación de caos social, que haga
posible la frustración del gobierno del Pueblo. “
“En cada rama del Movimiento se actuará con estricta disciplina, para
cumplir los programas o planes de acción que se elaboren por las direcciones
superiores correspondientes”.
“No se admitirá comentario,
estribillo, publicación o cualquier otro medio de difusión que afecte a
cualquiera de nuestros dirigentes. Quien lo utilice o quien los reproduzca o
tolere, será considerado enemigo del Movimiento y quedará expulsado del mismo”.
“En las manifestaciones o actos
públicos los peronistas impedirán por
todos los medios que las fracciones vinculadas al marxismo tomen
participación”.
. “Se prestará apoyo solidario a
todo compañero o grupo que pueda ser afectado a raíz de actos de lucha
cumplidos en razón de esta campaña que se inicia”.
Se impedirá toda propaganda de los
grupos marxistas máxime cuando se presenten como si fueran peronistas, para
confundir. (No aclara como se diferencia a los verdaderos
peronista de los que fingen serlo) Se
impedirá la difusión por todos los medios”.
“Medios de lucha: Se utilizará todos los que se consideren eficientes,
en cada lugar y oportunidad”.
“Deberán participar en la lucha
iniciada, haciendo actuar todos los
elementos de que dispone el Estado para impedir los planes del enemigo y
para reprimirlo con todo rigor.”
.”Sanciones: La defección de esta
lucha, la falta de colaboración para la
misma, la participación de cualquier clase en actos favorables al enemigo y
aun la tolerancia con ellos, así como la falta de ejecución de estas
directivas, se considerará falta
gravísima, que dará lugar a la expulsión del Movimiento, con todas sus
consecuencias.”[35]
Desde El Descamisado[36]
se permiten poner en entre dicho la veracidad del documento y arremeten en
contra del mensajero: “En el
recientemente peronizado diario La Opinión aparecía, el martes pasado, un
Documento Reservado que supuestamente
había sido repartido a los gobernadores provinciales en la reunión que estos
mantuvieron con el General Perón el lunes 1° de octubre.” “Hasta la fecha
ninguna autoridad del Movimiento —particularmente Perón— ha dado a conocer
ningún tipo de instrucciones a los gobernadores, ni delegados provinciales, ni
ha anunciado la existencia de documento alguno.” “Ha sido en cambio el diario de Jacobo Timerman
—hasta el 11 de marzo defensor militante de Lanusse y ahora fervoroso paladín del Pacto Social, de Gelbard, de los burócratas sindicales y hasta de
nuestra doctrina— quien informa a los peronistas sobre cuáles son sus deberes.”
“Y resulta, además, que estos deberes consisten en una modificación sustancial
de la forma de operar del Movimiento, cómo es la de denunciar compañeros,
controlar militarmente las consignas y los estandartes que el pueblo levanta en
sus actos, prohibir la discusión interna en el Movimiento y otros... Pavada de
cosa. Ahora parece que los peronistas debemos dejar de pelear por la
Reconstrucción y Liberación Nacional para dedicarnos a cazar brujas. Y que de
eso no nos informa Perón, sino Jacobo Timerman. “¿Pero estos a quién le
ganaron? Deben pensar que los peronistas somos todos tarados o amnésicos”. Acá
está todo claro. Los mismos que acusaban al peronismo de atentar contra el
estilo de vida occidental y cristiano antes del 11 de marzo ahora se meten en
el Movimiento, escriben un documento absurdo y se lo dan a un diario para que
lo publique como instrucciones de Perón para el Movimiento.”... aquí la falsedad es pretender que esa patraña es
oficial del Movimiento o cuenta con la firma de Perón.”
Cómo iban a dar crédito a esa representación de Perón que estaba en las
antípodas del Perón idealizado en el exilio. Sin embargo el cántico “¡Perón,
Evita, la Patria Socialista!” anunciaba una verdad, pero evita con minúscula[37] (Perón evita
la Patria socialista). Si es que no antes, el escepticismo de El Descamisado
debe de haber empezado a desvanecerse cuando le detuvieron a nueve trabajadores
(luego liberados) y durante el allanamiento de su sede les destrozaron “materiales importantes de sección
fotografía y el laboratorio fotográfico. También tiraron ficheros del archivo
periodístico y desordenaron los materiales por el suelo.”[38] Finalmente
la publicación fue clausurada en abril de 1974, al igual que Militancia.[39]
Desde Las 62 Organizaciones parecieran responderle al Descamisado; “La declaración de las 62 adjudica a los
autores del episodio de Azul la muerte del ex secretario general de la CGT,
José Rucci afirmando que “son los mismos
que llaman burocracia sindical a la
conducción obrera y que también atacan al pacto social”. Asimismo expresa
la “decisión de cumplimentar dentro de
las organizaciones gremiales las directivas expuestas por el general Perón en
su último discurso, referidas a salvaguardar
a las mismas de la infiltraciones
que intentan desviar el rumbo nacional que las caracteriza.[40] En
otras palabras, harían lo que desde El Descamisado se calificara como “caza de
brujas”.
En su discurso del 20 de enero
Perón había dicho: “Pido igualmente a los
compañeros trabajadores una participación activa en la labor defensiva de sus
organizaciones que tanto ha costado llevarlas al clima magnífico de su actual
funcionamiento. Esas organizaciones son ta1nbién objeto de la mirada codiciosa
de estos elementos, muchas veces disfrazados
de dirigentes”.[41]
De la lectura de esta serie de
artículos del diario Noticias presentados bajo el título genérico “La respuesta
sindical” se infiere que aquellos que no respetaran el pacto social serían
considerados tan subversivos como los que empuñaran armas. A la luz de esa
equiparación, conminar a las Fuerzas Armadas a detener la subversión adquiere
un cariz todavía más ominoso.
“El presidente Juan D. Perón
convocó a las Fuerzas Armadas a dirigir las armas contra los extremistas de
izquierda o de derecha y les advirtió que si se marginan del proceso de cambio
que vive el país, éste los aplastará. Destacó que un grave inconveniente que
perturbó el crecimiento político del país fue “el haber considerado en un mismo
plano de igualdad al derecho constitucional y al llamado derecho
revolucionario”.[42]
En su mensaje a los jefes y
efectivos de la guarnición militar de Azul que había sido atacada por “70 guerrilleros de una organización
declarada ilegal[43]”
el Presidente Perón se refirió a la
lucha encarada contra la subversión: “el
reducido número de psicópatas que va quedando será exterminado uno a uno por el
bien de la República.[44]
El diario Noticias del 22 de
enero dedica amplio espacio a los sucesos de Azul y a sus consecuencias. Entre
ellas se destacan dos; el cuestionamiento hacia el gobernador Bidegain a quien
el propio Perón responsabiliza por “tolerancia
culposa” “desaprensión” “incapacidad”[45].
Todo lo cual llevó a que fuera reemplazado por su vicegobernador, el metalúrgico Victorio Calabró. La segunda fue
la urgencia en promulgar la ley que desde las páginas del mismo diario
es denominada “ley represiva”. La misma contaba con media sanción del Senado.
Desde la publicación dirigida por Bonasso se advierte que “Una de las posibles consecuencias del endurecimiento en el alto nivel
oficial por los sucesos de Azul es el aprovechamiento que intentarán hacer los
sectores partidarios de la dependencia infiltrados en el Movimiento Peronista.
Estos grupos tratarás de encausar la represión hacia las organizaciones leales
del Movimiento, que plantean la disyuntiva en términos de dependencia o
liberación, y luchan precisamente por la liberación”.[46]
La firmeza de la decisión tomada respecto a la ley en cuestión se ve en
un hecho que es mucho más que una anécdota. Diputados de la “Juventud Peronista y otros sectores del
Movimiento Nacional Justicialista” mostraron su desacuerdo. Incluso se
reunieron con Perón para plantearle sus objeciones[47].
Resultado, ocho de esos diputados renunciaron a sus bancas y, tal como advertía
el Documento Reservado, fueron expulsados del Movimiento. José Martiarena, titular del Consejo Superior del Movimiento
Nacional Justicialista, explicó los motivos: “los diputados mantuvieron una entrevista nada menos que con el general
Perón, y él les expresó claramente que su obligación era asistir a la sesión y
votar lo que hubiera decidido la mayoría, o irse del Movimiento.[48] Por
no votar en contra del proyecto decidieron renunciar (aunque se sospecha que
los renunciaron[49]), pero
no fue suficiente. El lema implícito era “estás conmigo o contra mí”.
Por su parte Montoneros se manifestó con un comunicado titulado “En defensa del gobierno popular, contra la
provocación y la ley represiva”. En su texto señala “habría que considerar que hay algo que anda mal si un gobierno popular
necesita revivir este tipo de legislación para mantener la paz interior...el
propio General Perón ha explicado en reiteradas ocasiones que `la violencia de
arriba genera la violencia de abajo`, o sea que las condiciones de dependencia
y explotación dan lugar a la resistencia activa por parte de los explotados y
humillados.”[50]
Como señalan Ruth Werner y
Facundo Aguirre en su excelente trabajo Insurgencia obrera en la
Argentina, 1969-1976, “con esta reforma [del Código Penal] se
reforzó su carácter de herramienta a favor de la patronal y contra las luchas
obreras y populares, incrementando las posibilidades represivas sobre
activistas y militantes.[51] Vale decir que la advertencia dirigida
oportunamente por Bonasso no había sido infundada.
Pocos días después de sancionar esta reforma por expresa orden de Perón,
fueron designados al frente de la Policía Federal, Alberto Villar y Luis
Margaride (el primero, de destacada actuación en le represión al Viborazo; el
segundo, en la represión a la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre)”.[52]
Las reformas al Código Penal introdujeron para las actividades
guerrilleras penas más severas que las existentes bajo el régimen militar y
permitieron la represión de las huelgas consideradas ilegales. Acorde con la
Ley antisubversiva la tenencia de armas podía implicar una sentencia más dura
que el asesinato.[53]
“...diluía peligrosamente la frontera
entre el delito y el accionar de cualquier organización no reconocida
legalmente”.[54]
Crónica de una muerte que anuncia muchas más
“El que murió peleando vive en cada compañero que lucha”.
Retomando el hilo conductor, en el sindicato de ceramistas la gran
mayoría se identificaba con la lista marrón relacionada con la JTP. ¿Qué piensa
la JTP de sí misma? “La JTP nace como una
corriente político gremial en el seno del Movimiento Obrero Organizado,
haciendo suyas las experiencias y las luchas de la clase trabajadora argentina
y fijándose como objetivos producir el
trasvasamiento sindical para el
Socialismo Nacional”. “La JTP asume el liderazgo del jefe del movimiento, el General Perón, quien ha representado
históricamente nuestros intereses en la lucha del conjunto del Pueblo hacia su
liberación”. “La JTP nace
respondiendo, entre otras cosas, a la necesidad de recuperar al sindicalismo
para incorporarlo como una herramienta de fundamental importancia al proceso revolucionario, que
necesariamente debe conducir, hegemonizándolo, la clase trabajadora. En esta
etapa, eso significa lograr un CGT única, fuerte y representativa para que los
trabajadores se integren activamente al proyecto de Perón: la unidad,
reconstrucción y liberación nacional[55]
. El término “revolución” ha sido utilizado incluso por las dictaduras
militares (Revolución Libertadora, Revolución Argentina) sin embargo cuando
quienes lo hacen no enarbolan la bandera de la “democracia occidental y
cristiana” este término pareciera adquirir un tinte subversivo.
“El sindicato era la JTP
(Fernando Herrera, ex novio de Dominga Abadía Crespo , obrera de Lozadur desaparecida, en referencia al
sindicato de ceramistas)[56].
Sin embargo, el triunfo de la lista
marrón no sería ni el principio ni el final de la lucha. La apostrofada
burocracia sindical no iba a abandonar sin pelear lo que consideraba propio y
los trabajadores no renunciarían al fruto de su lucha.
Roberto Salar era el dirigente que tenía bajo su dominio al sindicato de
ceramistas lo mismo que a la Federación de Ceramistas (FOCRA). Desafiando
su autoridad, el 25 de junio de 1973 los trabajadores ocuparon el sindicato y
en una asamblea masiva eligieron una Comisión Directiva provisoria. A partir de
ese momento comienzan los embates de quienes respondían a Salar para retornar
todo al estado previo. Luego de ataques menores en comparación, el 21 de agosto
se desató la tragedia.
“Ese día, a las 3 de la madrugada,
más de 30 matones armados con pistola 45 y revólveres 32 trataron de penetrar
por los fondos del edificio donde funciona el sindicato de esa localidad. Para
eso, dispararon sin miramientos contra los compañeros que esa noche custodiaban
el local, ahora en manos de auténticos representantes de los trabajadores. Pero
lo que no previeron los matones fue la decidida resistencia que opondrían a sus
intentos quienes de ese modo no hacían sino defender una conquista duramente
obtenida. Sin embargo, al ver fracasar su objetivo, apelaron a granadas de gas
—de Fabricaciones Militares— y provocaron un incendio en las puertas del
edificio. De esa manera consiguieron ingresar en el local y una vez adentro
agredieron con cadenas a los compañeros que se encontraban allí, les robaron
todo lo que tenían y quemaron papeles ...”[57].
“A los dos meses de que el Sindicato de Villa Adelina fuera ocupado por los
trabajadores, hombres de Salar (Secretario Gral. del Sindicato que había sido
depuesto por los trabajadores), recurrieron a un copamiento con la intención de
volver a tomar el poder del sindicato”.[58]
Superados por la abrumadora e inesperada cantidad de trabajadores que se
les opusieron, los atacantes decidieron abandonar al lugar. Pero antes se
cobraron la vida de Juan Carlos Bache.
“Los burócratas al verse rodeados,
pidieron que se les hiciese un cordón para poder salir sin ser agredidos. Al
salir, uno de ellos disparó sobre Juan Carlos Bache, que pasó a ser el primer
obrero ceramista asesinado en 1973.”(Liliana Panizza)[59].
“Se arma un conflicto interno y
nosotros marchamos hacia la filial nº 2 que está en Villa Adelina y exigimos la
renuncia del Secretario General y ahí fue cuando nos mataron a un compañero que
es Juan Carlos Bache” (Ramón Villanueva, ex obrero Lozadur)[60]
“Horas después, en una asamblea
celebrada a las puertas del sindicato, los ceramistas de Villa Adelina
resolvieron realizar un paro de repudio al asesinato y de homenaje al compañero
caído. Esa misma tarde, mientras los trabajadores esperaban aún que les fuera
entregado el cuerpo de Bache, vieron llegar al ministro Ricardo Otero, quien
les anunció la designación de un Delegado Normalizador, Manuel Ángel Pasarín.
El ministro declaró también que se había fijado un plazo máximo de 60 días para
la elección democrática de nuevas autoridades del sindicato.”[61] (El
Descamisado)
La publicación El Descamisado además de realizar esta crónica del hecho
plantea una pregunta retórica “¿Hacía falta que muriera un compañero para que
el ministro nos diera la razón?” Creían
que les habían dado la razón, pero todavía faltaba. Hubo que esperar hasta
enero de 1974. El 18 de ese mes se movilizaron los obreros ceramistas en todo
el país exigiendo el reconocimiento del secretariado que encabezaba Domingo
José Moreyra.
“Por resolución del Ministerio de
Trabajo fueron reconocidas las autoridades surgidas del Congreso Nacional
Extraordinario de la Federación Obrera Ceramistas, encabezada por Domingo José
Moreyra. El Congreso gremial dispuso el 18 de diciembre último la separación de
cinco miembros del secretariado anterior y el repudio al ex dirigente Roberto
Salar.” Estas disposiciones fueron
desconocidas por el Ministerio, que confirmó a la anterior dirección
ceramista y avaló el nombramiento de Salar como asesor gremial. El dirigente
había sido expulsado por los afiliados de la seccional Villa Adelina, quienes
lo señalaron como relacionado con el asesinato del obrero Juan Carlos Bache,
durante un asalto al local del sindicato por grupos armados el 21 de agosto.”[62] Esta nota del diario Noticias se ilustra
con una foto en la que se ve a los obreros desplegando, entre otras, una
bandera con la inscripción “Obreros contra Salar”. También se transcribe un
comunicado que su parte final afirma: “los
obreros ceramistas imbuidos de la política gubernamental conducida por el
máximo líder de los trabajadores, compañero Juan Domingo Perón, aseguran
categóricamente haber encontrado, después de muchos años, en el gobierno
popular la justicia tantas veces reclamada”.
Fue necesario el paro y la movilización a
nivel nacional para que finalmente se reconociera a la nueva dirigencia. Sin
embargo queda claro por el comunicado de los ceramistas que ni tangencialmente
vinculan a Perón con el escamoteo sufrido. Como si asumieran que el ministro
Otero (hombre de la UOM) tuviera tan amplia libertad de acción. ¿Sería otra de las manifestaciones de la teoría del cerco “suerte de lectura
conspirativa que pretendía no responsabilizar
al líder[63]?
Para entender mejor los motivos del ministro para desconocer a las
nuevas autoridades ceramistas veamos el diario Noticias del 30 de noviembre de
1973. La nota se titula “Otero habló de
la JTP ante los metalúrgicos”: “La Juventud Trabajadora Peronista, cuya existencia fue ignorada dos semanas atrás por el Consejo Superior del
justicialismo, sigue dando que hablar... durante la inauguración de un congreso
metalúrgico, el ministro de Trabajo, Ricardo Otero, se refirió a ella señalando
que a su juicio ´de juventud puede que tengan algo pero de trabajadora muy poco
y de peronista nada´. Agregó el
ministro que ´a los trabajadores nunca nos gustaron los bichos, así que aplastamos al bicho colorado con el
mejor insecticida nacional´.[64]
Tripe A, una pila de sospechas
No creo en los brujos pero que los hay los hay (paráfrasis de un dicho
popular)
Los testimonios de los ex trabajadores ceramista víctimas de este suceso
responsabilizan directamente a la burocracia sindical, y por lo tanto a Roberto
Salar, cabeza visible de la misa.
“A los dos meses de que el
Sindicato de Villa Adelina fuera ocupado por los trabajadores, hombres de Salar
(Secretario Gral. del Sindicato que había sido depuesto por los trabajadores),
recurrieron a un copamiento con la intención de volver a tomar el poder del
sindicato”[65].
Sin embargo la periodista
Elena Luz González Bazán se lo atribuye el crimen a una incipiente tripe A que en
vida de Perón todavía no firmaba sus crímenes[66].
Lo encuadra dentro de un acuerdo entre López Rega y José Ignacio Rucci para frenar la influencia de los denominados
grupos revolucionarios y antiburocráticos.
“El Sindicato Ceramista de la
localidad de Villa Adelina, en la provincia de Buenos Aires, es atacado el 21
de agosto de 1973, un grupo armado enviado desde el Ministerio de Trabajo lo
asalta. En ese momento el ministro de Trabajo era el vandorista Ricardo Otero.
Cuando los trabajadores no sólo intentaron resistir, sino que reclamaron y
exigieron la devolución del mismo, fue asesinado Juan Carlos Bache, obrero del gremio”.[67]
La hipótesis, para no pocos certeza, de la relación entre la triple A y
la burocracia sindical merece ser considerada.
“El 20 de junio de 1973, retornaba
el General Perón a la Argentina. Desde el palco controlado por la Comisión Pro
Retorno que Perón le había encomendado a López Rega y el Comando de
Organización de Jorge Osinde, dispararon ‘el Negro’ Corea, Jorge Dubchack, y
Alejandro Giovenco, todos custodios de la UOM, junto a los ‘culatas’de la UOCRA
y el SMATA”[68].
”Desde el palco,..., grupos de
extrema derecha, que portaban armas largas y estaban bajo las órdenes de Osinde
y Rucci, comenzaron a disparar contra la multitud.” “Algunos asistentes fueron
atrapados y torturados en el Hotel Internacional por grupos que, por su
accionar e ideología, anticipaban la
Triple A.[69]
“José Ignacio Rucci,... era uno de
quienes intentaban organizar la ‘policía interna’, como gustaba llamar, pero
cayó muerto en septiembre de 1973. Perón decide organizar la represión de la
izquierda y de la vanguardia obrera. Así, comienzan a actuar el Comando José Rucci, la Alianza
Libertadora Nacionalista, la Juventud Sindical Peronista (JSP), la Jotaperra,
entre otros grupos, que quedarán centralizados más tarde bajo el paraguas de la
Triple A”[70].
Maristella Svampa coincide con Aguilar y Echeverre y sólo difieren en la
figura descriptiva utilizada. Mientras la primera habla de “un anticipo” los
otros refieren al “Germen” de la triple A que
aparece el 20 de junio del 73 (la masacre de Ezeiza[71]).
Dos meses después se asesina a Juan
Carlos Bache. El primer atentado de la Tripe A ya conformada en plenitud se
produce el 21 de noviembre de 1973 contra Hipólito Solari Yrigoyen quien salva
su vida milagrosamente aunque sufre severas consecuencias[72].
Su primer parte de guerra tiene fecha 29 de diciembre de 1975[73].
“El 30 de enero de 1974, la Triple A hizo su
aparición mediática, enviando a la prensa su primera ‘lista negra’ (que incluía
a Mario Roberto Santucho, Quieto, Nahuel Moreno, Raimundo Ongaro, Agustín
Tosco, los abogados Silvio Frondizi, Mario Hernández y Gustavo Rocca, entre
otros)”[74] La rigurosa
cronología no nos permitiría atribuirle a la deleznable agrupación parapolicial
el asesinato puesto que todavía no estaba conformada. Pero, y no es un pero
menor, el germen ya existía, la decisión de frenar al movimiento
antiburocrático en forma implacable ya se había tomado. En definitiva la triple
A implicó el perverso perfeccionamiento y sistematización de los métodos
utilizados contra los obreros ceramistas para obligarlos a renunciar a sus
conquistas.
“Tenemos un compañero (de apellido
Lobos) que fue secuestrado y asesinado antes de que cayera el gobierno de
Isabel.” (Ramón Villanueva, ex
obrero Lozadur)[75]
“El 13 de febrero de 1976
secuestraron de su domicilio, en Boulogne, a Juan Pablo Lobos, delegado de Lozadur.
Unas horas después de su secuestro aparece asesinado en un zanjón del partido
de Tigre”.(Liliana Panizza)[76]
“En febrero de 1976, otro delegado
ceramista, Juan Pablo Lobos, fue muerto presuntamente por la Alianza
Anticomunista Argentina (“las tres A”).”[77] Permítaseme
una disgregación (una más) nótese como la palabra “presuntamente” morigera una
afirmación de mayores implicancias. Pero esto es apenas un detalle, una
pequeñez diría en comparación con la cronología realizada por Miguel Ángel
Piagentini en la cual figura “27/08: Juan
Carlos Bache, obrero ceramista, asesinado en la sede gremial de Villa Adelina
en un enfrentamiento entre trabajadores”.[78] Aviesa interpretación o ignorancia supina, lo
de Piagentini se parece mucho a “se
mataron entre ellos”.
La CONADEP, puesta en marcha por
el gobierno de Raúl Alfonsín, probó la intervención de la Triple A en 19
homicidios en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975.
El Estado al desnudo
¡El rey va desnudo! ¡El rey va desnudo! (El traje nuevo del emperador, cuento
popular)
Cuando
terminaron esos 49 días que suelen denominarse la “Primavera camporista” (25 de
mayo- 13 de julio de 1973) y ya desde la
asunción de Raúl Lastiri, yerno de López Rega,
todos esos sueños de cambio se tornaron pesadilla. “El germen” no sólo se consolidó, se volvió
más cruel y despiadado. Porque no se trata de que López Rega haya sido nefasto
(y no hay dudas de que lo fue), ni de la complacencia, directiva o ingenuidad
senil de Perón, según se interpreta su influencia en la conformación del
“somatén”[79]. Se trata del choque
de intereses irreconciliables. Se trata de la función del Estado. Se trata de
la supervivencia del capitalismo.
“Según Marx, el Estado es un
órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es
la creación del "orden" que legaliza y afianza esta opresión,
amortiguando los choques entre las clases.
EI Estado es el producto y la
manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase.
Como el Estado nació de la necesidad de tener a raya los antagonismos de clase,
y como, al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de estas clases, el Estado lo es, por regla general, de
la clase más poderosa, de la clase
económicamente dominante, que con ayuda de él se convierte también en la
clase políticamente dominante,
adquiriendo así nuevos medios para la represión y explotación de la clase oprimida. . ."
adquiriendo así nuevos medios para la represión y explotación de la clase oprimida. . ."
“En la república democrática la
riqueza ejerce su poder indirectamente, pero de un modo tanto más seguro, y
lo ejerce, en primer lugar, mediante “la corrupción directa
de los funcionarios”[80]. Acá podría agregársele y de todo representante
del pueblo, incluyendo por supuesto a los sindicalistas.
El Estado no está para conciliar a las clases sino para garantizar la opresión
de una clase por otra. Esta opresión existe siempre, pero se hace tanto más
evidente cuando la ideología de la clase dominada se divorcia y se independiza
más y más de la ideología dominante. Cuando eso ocurre, más tarde o más
temprano, sobreviene la acción del oprimido. Y más temprano que tarde la
reacción del opresor.
“La ideología de la clase
dominante no se convierte en dominante por gracia divina, ni en virtud de la
simple toma del poder del Estado. Esta ideología es realizada, se realiza y se
convierte en dominante con la puesta en marcha de los AIE[81]
(Aparatos Ideológicos de Estado). No es un detalle menor que cuando Althusser(1)
enumera los AIE, no deja de lado el sindical. Lo incluye junto a la Iglesia, la
escuela, la familia, etc.
Con el atrevimiento de resumir en pocas palabras el concepto de AIE diría
que son las instituciones que, entre otras cosas, nos adiestran para que veamos
e interpretemos la realidad en la forma más conveniente para la clase
dominante.
El uso de la violencia por parte
de las clases dominantes es inversamente
proporcional a su capacidad de imponer su ideología. El uso de la violencia es
precisamente síntoma de que el poder pierde fuerza. Como escribe Hannah Arendt “La violencia aparece donde el poder está en
peligro...”[82]
Ni siempre, ni necesariamente, ni siquiera en la mayoría de los casos la
acción de los oprimidos es en procura un cambio radical. Más a menudo suele
apuntar a quienes son vistos como responsables inmediatos.
“La movilización de los
trabajadores (mediante paros, tomas de plantas, concentraciones) y la
toma de la Federación Obrera Ceramista Filial 2 de Villa Adelina en 1973 (en
oposición a la burocracia sindical representada por Salar) forzaron a la
conducción nacional de la Federación Ceramista de la República Argentina
(FOCRA) a convocar a elecciones en el sindicato zonal, resultando ganadora la
Lista Marrón (cuyos integrantes pasaron luego a ser perseguidos).”[83]
“Es el único gremio, no sé, en la historia o en muchos años que se
movilizó para echar a la dirigencia sindical traidora del sindicato. No
hay muchos casos así. Y no fueron un grupo de choque, fueron miles de
compañeros que lograron que unos dirigentes sindicales que eran traidores , que
negociaban a espaldas de los compañeros...” (Bernardo Veksler).[84]
Como se lee, el objetivo no era una revolución, como los que gustaban
hablar de “Guerrilla fabril” sugerían. Los trabajadores buscaban
reivindicaciones básicas y a la vez percibían que quienes debían ser sus
voceros callaban convenientemente.
Reclamar hasta lo más básico
...hoy le negó el aumento a un
pobre obrero
que sólo pide un pedazo más de
pan...”
(Juan Carlos Marambio Catán)
¿Cuáles eran esas reivindicaciones buscadas?
Los testimonios de antiguos
trabajadores coinciden en remarcar la precariedad de las condiciones de
trabajo, la carencia de elementos y procedimientos de seguridad, la falta de
higiene, así como los riesgos para la salud de trabajadoras y trabajadores. Las
condiciones técnicas de organización de la producción parecían haberse
modificado muy poco desde la instalación de las plantas durante la primera
mitad del siglo XX hasta mediados de la década de 1970.[85]
“Con ese aval, los empresarios
desoían los reclamos por mejoras salariales, seguridad laboral y, sobre todo,
en cuestiones de salubridad. Muchos obreros sufrían esterilidad por el calor de
los hornos, problemas respiratorios, por aspiración de arcilla, y de columna,
por el esfuerzo de arrastrar pesadas zorras por el barro” (Liliana Panizza)[86]
“...porque acá el 30 o el 40 % de
los compañeros eran obreros que quedaron discapacitados, que tenían problemas
en la columna, problemas de circulación, problemas en las piernas, problemas en
las caderas, problemas de todo tipo porque se trabajaba en condiciones
infrahumanas en esta fábrica. Los dirigentes sindicales eran cómplices de ese
sacrificio terrible que sufrían los trabajadores. Y gracias a esa lucha de los
trabajadores se echó a esa dirigencia. Y los compañeros empezaron a ser
trabajadores normales. Empezar a reclamar por salarios dignos , empezar a
reclamar por tener un baño, por tener cosas elementales que estaban privados de
tenerlas...” (Bernardo Veksler)[87]
“Las condiciones de trabajo eran deplorables,
con constante polvillo en el aire, hornos que funcionaban a 1.000 grados que
estaban en los mismos lugares de trabajo, no había comedor. La mayoría de las
obreras y obreros sufrían alguna enfermedad. Muchos varones que trabajan en los
hornos tenían problemas de fertilidad por las altas temperaturas. Las mujeres
padecían las consecuencias del trabajo a destajo, con frecuentes desmayos en
verano, cuando la temperatura en las secciones llegaba a 50 grados”.[88]
El fin y los medios
Algo habrán hecho...
Estas reivindicaciones tan básicas en algunos casos, tan mínimas, no
sólo fueron desoídas. Se castigó quienes
luchaban por ellas. Se lo hizo de forma tal que no encuentro palabras adecuadas
para calificarla:
La muerte de Juan Carlos Bache fue apenas el prólogo de una historia
cruenta. Ya antes de caer el gobierno de Isabel se produjo el secuestro y
asesinato de Juan Pablo Lobos. Luego del golpe de marzo del `76 el número de
víctimas aumenta.
En diciembre del 76 es
secuestrado Segundo Figueroa y aún permanece desaparecido. En junio del 76 lo
mismo ocurre con Francisco Juan Blatón, con idéntico final. En noviembre del 75
Salvador Miguel Scarpato padece igual suerte. En octubre del 77 son secuestrados
Juan Carlos Panizza, Faustino Romero, Pedro Ponce y José Ponce. Sólo Pedro
Ponce es liberado, los demás permanecen desaparecidos hasta la fecha.
Una semana después se produce el
secuestro de Felicidad Abadía Crespo, Dominga Abadía Crespo, Sofía Tomasa
Cardozo, Elba María Puente Campo, Ismael Notaliberto, Francisco Palavecino, y
Ramón Pablo Villanueva. Todos continúan desaparecidos.[89]
No fue un error, no fue un abuso, no fue
extralimitarse, no fueron “excesos” fue un plan sistemático. La aparición de
los documentos desclasificados por EE UU dan cuenta de la complicidad patronal
en este castigo tan difícil de calificar o directamente incalificable (decir
bestial es ofender a las bestias).
Otro documento de 1977 relata la
relación entre los directivos de fábricas y fuerzas de la represión, a
propósito de la desaparición de 19 trabajadores de la fábrica de cerámica
Lozadur, cerca de Bella Vista. "Las desapariciones son el resultado de operaciones
de inteligencia realizadas por agentes de la Escuela de Comunicaciones de Campo
de Mayo. Hay mucha cooperación entre la patronal y las fuerzas de seguridad,
con el objetivo de eliminar infiltrados
terroristas en las fábricas y minimizar el riesgo de agitación laboral",
dice el texto.[90] Eliminar infiltrados, recurrente objetivo,
¿no?
Lo irónico, si cabe el término, es que esa misma patronal, a la cual la
represión ilegal le resultaba funcional,
con el tiempo va darse de bruces con una inesperada realidad. El golpe
del 76 impone un sistema económico que favorece al gran capital financiero en
desmedro de la industria nacional. Más que plan económico es parte de un plan
de dominación. Plan que no percibe a la guerrilla como importante escollo
(aunque sí como principal argumento para justificar sus acciones). El escollo es
el movimiento obrero organizado. Con la
experiencia del fracaso de otras estrategias (cooptación, connivencia,
división) se propone la exclusión y desmovilización política de los sectores
populares activos en la etapa anterior, la destrucción de los recursos
organizacionales que habían sustentado dicha activación, y la supresión de la
ciudadanía y la democracia política. Medidas complementadas con la
redistribución negativa del ingreso, la disminución del producto bruto
industrial y el aumento del desempleo estructural.[91]
Luego de haber referido los padecimientos de los obreros ceramistas, y recordando
el final de la película mejicana “La ley de Herodes[92]”, quiero
añadir tres testimonios:
El primero data del 5 de agosto de 1964, durante el plenario del
Movimiento Revolucionario Peronista que se reunió en Buenos Aires en la sede
sindical de Yatay 129:[93]
“Roberto Salar,
Secretario General del Sindicato de Obreros Ceramistas, leyó luego el
Decálogo Revolucionario, en el que se establecen, entre otros, como puntos
programáticos del MRP: -nacionalización de todos los sectores claves de la
economía -reforma agraria -confiscación de los grupos monopólicos
-planificación integral de la economía
-reforma urbana -realización de una política educacional que lleve los
beneficios de la alfabetización a todo el pueblo -política internacional soberana
y relación con todos los pueblos del mundo y solidaridad y apoyo activos a
todos los pueblos que luchan por su liberación contra el imperialismo y el
colonialismo”.
Entre
agosto de 1964 y agosto de 1973, al parecer hubo un cambio muy importante
en el concepto de revolución de algunos dirigentes sindicales. En apenas 9 años,
quizá menos, se produjo el cambio. Pero
no debiera sorprendernos ni extrañarnos considerando el cambio que en menos de
dos años evidenció Perón; de apoyarse en la Juventud Peronista a expulsarla del
Movimiento... Y pensar que Gardel canta que 20 años no es nada...
Los dos testimonios que siguen son mucho más
actuales, del 2009
En el año 1955 se produce el golpe de estado militar y cívico al Gobierno
Democrático del General Juan Domingo Perón, por parte de la Revolución
Fusiladora comandada por el General Lonardi e Isaac Rojas de la Marina,
mediante el uso de la fuerza. Comienzan 18 años de terror y proscripción al
Pueblo Peronista...y también nacerá "La Resistencia Peronista" (Donde
los gremios y la Juventud Peronista lucharan por la vuelta del General Perón a
la Argentina, los días más
duros pero a la vez más felices de mi abuelo Roberto Rosendo Salar como
Secretario General del Sindicato de Ceramistas en la lucha cotidiana contra la dictadura,
el poder económico y los intereses imperialistas). (Rodrigo Estigarribia)[94].
“Somos parte de nuestra historia, que nació en el año 1946. Debemos
recordar todos esos gobiernos, como actos de gestión. Gestión que se vio
representada en las obras que llevó adelante el peronismo en el distrito. (Roberto Salar)[95]
Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa
y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay
que distinguir todavía más... entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad
son. (Carlos Marx)[96] . Conste que
Marx dice “imaginan ser”, no dice lo que saben que son y lo que fingen ser.
A modo de conclusión (provisoria (2))
El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo (dicho popular)
La connivencia con la burocracia sindical, la promoción de la Triple A,
el auspicio del golpe militar, son todas caras de un mismo interés; mantener la
explotación de una clase sobre otra y si fuera factible llevarla al paroxismo. Como
creo haber explicado más arriba, la explotación no es sinónimo de violencia. Se
puede explotar y tener al explotado contento, como durante el primer gobierno
de Perón. La sencilla analogía de la
torta nos ilustra para ver que cuando es grande, aunque el pedazo del
trabajador sea pequeño en comparación, éste se conforma. Cuando la torta se
achica, el angurriento capital no quiere ceder tajada. El capital es tan voraz
que si lo dejan a su libre arbitrio es capaz de devorarse a sí mismo. En el
capitalismo se comparten las pérdidas con el trabajador, se le pide esfuerzo
(verbigracia Pacto Social), pero a la hora de repartir ganancias la cosa es
otra.
No debemos soslayar que el capitalismo es un sistema global, no depende
simplemente de la buena voluntad de un gobernante. Cuando se pretendió el tan
mentado Pacto Social hubo imponderables (y obviedades) que lo minaron de
antemano. Hacia fines de 1973 los empresarios subían extraoficialmente los
precios, mientras cundía el acaparamiento y el mercado negro. Por otra parte,
el pacto social coincidió con una contracción del mercado mundial y un salto de
la inflación internacional desencadenado por el aumento del precio del
petróleo. Los costos de las importaciones industriales argentinas subieron
drásticamente. A principios de 1974 empezó a hacerse sentir en la balanza de
pagos y en la inflación el impacto de esta situación.[97] En julio de 1974 la Comunidad Económica
Europea decide cerrar las puertas a las carnes argentinas. Esta medida afectó
al 70% del comercio internacional de carnes.[98]
Los economistas “se equivocan” y se vuelven a equivocar cuando les toca
tomar decisiones trascendentes para el país...
pero ninguno de ellos es pobre. Parafraseando
a Groucho se diría que para esos economistas la economía es el arte de buscar
problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los
remedios equivocados. Como humorada vaya
y pase, nada más. No podemos caer en que la culpa de nuestros padecimientos es
de un grupo de “iluminados” que fallan en el diagnóstico. Más bien tenemos que
recordar la frase que popularizó William Jefferson Blythe III más conocido como
Bill Clinton, “Es la economía, estúpido” y adaptarla a “Es el capitalismo,
estúpido”.
El retorno de Perón fue una
“válvula de escape” en la olla de presión del descontento popular. Válvula
comparable con lo que fuera en su momento la Ley Sáenz Peña de 1912. “Hacia 1972 Perón y el peronismo eran vistos
por muchos miembros de las fuerzas armadas como la única esperanza viable de
restablecer el orden social y contrarrestar la amenaza planteada por los
jóvenes y los militantes sindicales de extrema izquierda”.[99]
Si
Perón no se comportaba como esperaban quienes desde el Poder auspiciaron su retorno,
¿qué posibilidades tenía de no transitar el mismo destino que su par Salvador
Allende en Chile? Esta pregunta no debe
interpretarse como la suposición de un accionar bajo coacción. Una mirada
consecuente sobre la “primera era peronista” (46-55[100])
nos permite concluir que desde el exilio Perón dejó que vincularan su nombre a
la Patria socialista sólo como parte de una estrategia. Nacida, entre otras
cosas, para contrarrestar los efectos de aquella idea vandorista del “peronismo
sin Perón” que evidentemente no era ninguna veleidad. Pero al retornar al gobierno, Perón entendió
que “la juventud maravillosa” no le resultaba útil para alcanzar sus
objetivos.
La codicia no es un invento del capitalismo, de hecho es uno de los
siete pecados capitales. La originalidad del capitalismo es haber dotado a la
codicia de su carácter ilimitado. Precisamente por la ilimitada capacidad de
acumulación. Pregunto, para una persona (para un hijo de vecina) ¿qué
diferencia real existe entre tener 6.000
millones de dólares y tener 60.000 millones?
Si la codicia es ilimitada, ¿por qué pretender que los medios para
complacerla lo sean?
(2) ¿Por qué es provisoria?
“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra
historia” (BAGLIETTO-GARRE)
a) Roberto Salar es sindicado como responsable de la muerte de Juan
Carlos Bache.
b) Roberto Salar se convirtió al kirchnerismo.
c) El kirchnerismo “se apropió” de la bandera de los Derechos Humanos.
d) Al kirchnerismo (por propia decisión, conveniencia o presión[101])
no promueve que se investiguen los crímenes cometidos desde el Estado antes del
24 de marzo del ´76. Recordemos los afiches de “No jodan con Perón”. A quién
estaban destinados si no a los que tomaron la decisión política de figurar como
adláteres de los Derechos Humanos. Aquellos que vieron una veta a usufructuar
en la debilidad de los militares que ya no son útiles para las clases
dominantes. Aquellos que primero apoyaron fervientemente al presidente que indultó
a Videla y compañía y luego se quieren reivindicar vilipendiando a un general
haciéndole bajar un cuadrito. Aquellos que tienen principios, pero si no gustan
tienen otros.
Lo más que podemos esperar es que
algún autor material caiga. Como en el juicio por La Masacre de Trelew (22 de
agosto de 1972) que terminó con tres condenados a perpetua[102]
e) Investigar lo que ocurrió antes del 76 soslayando a la Triple A
significaría un acto de prodigiosa omisión, por usar un eufemismo.
f) Investigar los crímenes de la Triple A, a conciencia, conlleva el
riesgo de descubrir cuál fue la influencia (por acción y/u omisión) del
mismísimo Juan Domingo Perón.
g) En suma, hay demasiados muertos en los placares de nuestra dirigencia
como para aventurarse a abrir alguno y, por ejemplo, descubrir quién mató a
Rosendo García[103].
[1] Walsh,
Rodolfo ¿Quién mató a Rosendo? Ediciones de la Flor, octubre de 2004, pág. 141
[2]
Asesinado el 20 de octubre de 2010 por una patota que respondía a la Unión
Ferroviaria liderada por Pedraza. El 15 de febrero de 2013 comenzarán los
alegatos de las partes, la última parte del juicio.
[3] Marx
Carl, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, editorial Nuestra América, colección
Clásicos del marxismo, Pág. 13.
[4] Izaguirre
Inés, Aristizábal Zulema
Las luchas obreras 1973-1976 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES GINO GERMANI FACULTAD
DE CIENCIAS SOCIALES UNIVERSIDAD DE
BUENOS AIRES ARGENTINA Pág. 13
[5] James Daniel,
Resistencia e integración, siglo veintiuno editores, 2010, Pág.297 (Nuevos
actores: la rebelión de las bases).
[6] I.M.
Roldán: Sindicatos y protesta social en la Argentina: un estudio de caso, el
Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, 1969-1974. Amsterdam, 1978, pág. 198
[7] Walsh,
Rodolfo ¿Quién mató a Rosendo? Ediciones de la Flor, octubre de 2004, pág. 166.
[8] Santamírez Oscar. “Transar” en su acepción de
buscar acuerdos. La connotación negativa del término tiene que ver con que,
salvo valiosas excepciones, entre políticos los acuerdos tienen tufo a
oportunismo cuando no a contubernio.
[9] Walsh,
Rodolfo ¿Quién mató a Rosendo? Ediciones de la Flor, octubre de 2004, pág 140.
[10] Torre,
Juan Carlos Los sindicatos en el gobierno 1973-1976 Centro Editor de América
Latina Pág. 27
[11] Ídem.
Negrita añadida.
[12] El
Descamisado 2 de octubre de 1973 pág.5
[14] De Riz
Liliana La política en suspenso
1966-1976 editoria Paidós pág. 140. Paréntesis agregado.
[15] En el
texto original figura enero de 1974. Pero el diario Noticias del 17 de
noviembre de 1973 pág. 9 informa que se aprueba en el Senado. Es nota de tapa el 30 de noviembre cuando se
aprueba en diputados.
[16] Svampa
Maristlla “El populismo imposible y sus actores, 1973-1976 . En Violencia,
proscripción y autoritarismo Editorial Sudamericana pág.408
[17] Marx
Karl, prefacio a la Crítica de la economía política
[18] Gramsci
Antonio Notas sobre Maquiavelo editorial Nueva visión 1984 pág. 44
[19]
Testimonio extraído del documental Platos rotos que se encuentra en Youtube.
[20] El
Auténtico 23 de diciembre de 1975 pág. 6.
[21] Pavón
Pereyra Enrique Yo Perón, editorial MILSA 1993 pág. 401
[22] Yofre,
Juan Bautista, Nadie Fue, 2006 pág. 333
[23] http://www.elortiba.org/tendencia.html
También en Pozzoni, Mariana La Tendencia Revolucionaria del Perononismo en la
apertura política. Provincia de Buenos Aires 1971-1974
[24]
Pozzoni, Mariana La Tendencia Revolucionaria del Perononismo en la apertura
política. Provincia de Buenos Aires 1971-1974
[25] Ídem.
[26] Real,
Ana Graciela La Tendencia Revolucionaria del Peronismo
[27] Documento presentado al Congreso de Córdoba
por la Tendencia Revolucionaria del Peronismo http://www.ruinasdigitales.com/tag/TendenciaRevolucionariadelPeronismo/
[28] La
causa Peronista, 2 de septiembre de 1974, Mario Firmenich y Norma Arrostito
Arrostito cuentan como murió Aramburu.
[30] La
causa Peronista, 2 de septiembre de 1974, Mario Firmenich y Norma Arrostito
Arrostito cuentan como murió Aramburu.
[31] Apuntes
del peronismo auténtico Editorial setiembre S.R.L 20 de noviembre de 1975.
[32]
Extracto del discurso de Perón del 1º de mayo de 1974. Fuente http://www.elortiba.org/1mayo74.html
[33] De Riz
Liliana Op. Cit. Pág. 152
[34] Pavón
Pereyra, Enrique Yo Perón, editorial MILSA, agosto 1993, pág. 442.
[35] Fuentes:
http://argentina-rree.com/14/14-029.htm Marcelo Larraquy, Lopez Rega, el
peronismo y la Triple A, Punto de Lectura Argentina S.A., 2007
[36] El
Descamisado 9 de octubre de 1973 http://www.ruinasdigitales.com/descamisado/descamisadoyestoquees121/
[37] Pigna,
Felipe en radio Rock & Pop
[38] Diario
Noticias viernes 25 de enero de 1974 pág.24
[39] De Riz,
Liliana La política en suspenso 1966-1976 Editorial Paidós. pág. 150.
[40] Diario
Noticias martes 22 de enero de 1974 pág.9 Negrita añadida.
[41]
Discurso de Perón del 20 de enero de 1974 publicado con el título “Ha pasado la
hora de gritar Perón; ha llegado la hora de defenderlo”. Pág. 11 negrita
añadida.
[42] Diario
Noticias viernes 25 de enero de 1973 pág. 10.
[43] Diario
Noticias martes 22 de enero de 1974 pág. 11
Se refiere al ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). El ataque fue
organizado por Roberto Santucho y dirigido por Enrique Gorriarán Merlo. Ver http://edant.clarin.com/diario/2009/01/18/elpais/p-01841740.htm
.
[44] Diario
Noticias viernes de 25 de enero de 1974 pág. 12 y 13
[45] Discurso de Perón del 20 de enero publicado
con el título “Ha pasado la hora de gritar Perón; ha llegado la hora de
defenderlo”. pág.11
[46] Diario
Noticias martes 22 de enero de 1974 pág.12
[47] Ídem
Bajo el título El bloque de JP planteará su oposición a la ley represiva.
[48] Diario
Noticias viernes 25 de enero de 1974 pág. 24
[49] http://www.ips.org.ar/?p=4551 instituto
del pensamiento socialista Karl Marx.
[50] Diario
Noticias, martes 22 de enero de 1974 pág.12.
[51] http://www.ips.org.ar/?p=4551 instituto
del pensamiento socialista Karl Marx “Peronismo y terrorismo”.
[52] Ídem.
[53] De Riz,
Liliana “La política en suspenso” pág.149
[54] Svampa
Maristella op. cit. pág.413
[55] El Descamisado , cuadernillo especial
(negrita añadida)
[56] Testimonio extraído del documental Platos
rotos que se encuentra en Youtube.
[58] Comisión
Juicio Campo de Mayo http://comisionjuiciocampodemayo.wordpress.com/juicio/obreros-ceramistas-desaparecidos-en-zona-norte/
[59] Mujer
de Juan Carlos Panizza, desaparecido dentro de Cerámicas Cattaneo. Miembro de
la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia Zona Norte. Semanario
Prensa Libre
[60]
Testimonio extraído del documental Platos rotos que se encuentra en Youtube
[61] El
descamisado 22 de agosto 1973
[62] Diario
Noticias viernes de 25 de enero 1973 pág.8 negrita añadida.
[63] Svampa
Maristella El populismo imposible. En “Violencia, proscripción y autoritarismo.
Editorial Sudamericana. Pág. 410.
[64] Diario
Noticias viernes 30 de noviembre de 1973 pág. 8 negrita añadida.
Fuente: Comisión Juicio Campo de Mayo http://comisionjuiciocampodemayo.wordpress.com/juicio/obreros-ceramistas-desaparecidos-en-zona-norte/
[66]
González Bazán Elena, Represión en Argentina, parte III, Villa Crespo Digital
2009.
[67] Ídem.
[68] Aguilar Lucho, Echeverre, Hugo La verdad
obrera 25 de enero de 2007 año XI nº 220 pág. 3
[69] Svampa
Maristella Ob. Cit. pág.402.
[70] Ídem.
[73] Yofre,
Juan Bautista, Nadie Fue, 2006 pág. 39.
[74]
Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx, fragmento del trabajo deRuth
Werner y Facundo Aguirre titulado Insurgencia obrera en Argentina 1969-1976.
[75]
Testimonio extraído del documental Platos rotos que se encuentra en Youtube
[76]
Semanario Prensa Libre 29 de marzo de 2012 Mujer de Juan Carlos Panizza,
desaparecido dentro de Cerámicas Cattaneo. Miembro de la Comisión por la
Memoria, la Verdad y la Justicia Zona Norte
[77] Memoria
Abierta Reconocer campo de Mayo Relatos y trayectorias de la militancia y el
terror estatal.
[78]
Periódico Síntesis 20 de julio de 2009 http://www.periodicosintesis.com.ar/index.php/secciones/asesinatos-en-la-argentina.feed?type=rss
[79]
“Lo que hace falta en Argentina es un ‘somatén’”, había dicho
tiempo antes en Madrid. El “somatén” fue un grupo paramilitar que actuó en
Cataluña a principios del siglo XX contra los obreros anarquistas, que luego sirvió de inspiración para el armado
represivo del General Franco y su falange española. Aguilar
Lucho, Echeverre, Hugo La verdad obrera 25 de enero de 2007 año XI nº 220 pág.
3
[80] V.I.
Lenin, El Estado y la revolución Capítulo Uno Edición electrónica Unión de
Juventudes por el Socialismo negrita añadida.
[81]
Althusser, Louis: Ideología y aparatos ideológicos del Estado. Buenos Aires,
Nueva Visión. 1988.
[82] Arendt
Hannah Sobre la violencia Alianza
Editorial pág. 77
[83] Fuente:
Comisión Juicio Campo de Mayo http://comisionjuiciocampodemayo.wordpress.com/juicio/obreros-ceramistas-desaparecidos-en-zona-norte/
[84]
Testimonio extraído del documental Platos rotos
[85] Memoria
Abierta, Reconocer Campo de Mayo Relatos y trayectoria de la militancia y el
terror estatal pág. 11
[86]
Semanario Prensa Libre 29 de marzo de 2012 Mujer de Juan Carlos Panizza,
desaparecido dentro de Cerámicas Cattaneo. Miembro de la Comisión por la
Memoria, la Verdad y la Justicia Zona Norte.
[87]
Testimonio extraído del documental Platos rotos
[88] Testimonio aportado por Comité del PCR de la zona norte del Gran
Buenos Aires. Fuente: http://www.pcr.org.ar/nota/partido/sof%C3%AD-cardozo-y-las-ceramistas-de-lozadur
[89]
Comisión Juicio Campo de Mayo http://comisionjuiciocampodemayo.wordpress.com/juicio/obreros-ceramistas-desaparecidos-en-zona-norte/
[90] Diario
La Nación 23 de agosto de 2002 Por Santiago O´donneli negrita añadida.
[91] Acuña
Carlos H, Smulovitz Catalina Militares en la transición argentina: del gobierno
a la subordinación constitucional. En “Juicio, castigos y memoria Ediciones
Nueva Visión Buenos Aires. Pág.24.
[92]
Actualmente se puede ver en youtube.
[93]
Plenario del Movimiento Revolucionario
Peronista (MRP) 5 de agosto de 1964.
[94] MRP Movimiento de Reconstrucción Peronista http://rodrigoestigarribia.blogspot.com.ar/
subrayado propio. (Siglas cuya utilización
pareciera satírica teniendo en cuenta que antes fueron del Movimiento
Revolucionario Peronista. Satírica pero para nada no casual, pues ambas
incluyen a Salar).
Fragmento del discurso pronunciado en diciembre de
2009.
[96] Marx
Carl, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, editorial Nuestra América, colección
Clásicos del marxismo, Pág 47
[97] James
Daniel, Resistencia e integración, siglo veintiuno editores, 2010, Pág 324
[98] De Riz
Liliana Ob. Cit. pág. 156.
[99]
James Daniel. Ob. cit. pág. 315. .
[100] En la odiosa comparación el período sale
ganando. Marcó tanto a la memoria colectiva de los argentinos que aun en la
actualidad decirse peronista aumenta las chances electorales de un candidato o
candidata a “presidente/a” (sin
importar demasiado qué signifique para él/ella ser peronista). De ahí a
pretender que ese nacionalismo burgués fue la Patria socialista...
[101]
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-79648-2007-01-28.html Página12 domingo 28 de enero del 2007.
[102]
La Nación martes 16 de octubre de 2012 http://www.lanacion.com.ar/1517573-masacre-de-trelew-prision-perpetua-para-tres-imputados
[103]
Referencia al libro de Rodolfo Walsh “¿Quién mató a Rosendo?”
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