“La ley tampoco está hecha para nosotros los
trabajadores”
Más aún, cuanto
más aumentan la maquinaria y la división del trabajo, tanto más aumenta también
el trabajo para el obrero, bien porque se le alargue la jornada, porque se le
intensifique el rendimiento exigido, se le acelere la marcha de las máquinas, u
otras causas.(Carlos Marx y Federico Engels, El Manifiesto Comunista)
La década ganada… de la industria farmacéutica
“Work must go on”
Montgomery
Burns, jefe de Homero, lo resume:“Smithers, dale a este hombre un analgésico
barato y envíalo a su estación de trabajo, ¡ya!”. (Los Simpsons, temporada
23, capítulo 20 “El espía que me enseñó[i]”). El humor atribuible a esta frase radica en que en ella subyace la cruda
realidad. La diferencia está en que en la serie animada el empleador tiene
nombre y apellido y está caracterizado como un ser malo que no tiene
sentimientos. En la vida cotidiana de un trabajador argentino esta escena puede
repetirse, pero no hay “un malo”, la relación es impersonal.
“…a
veces sí te daban una pastilla y te mandaban a trabajar y no sabían qué
problema tenías”. (Trabajador de Donnelley).
“Y a
todos nos da la misma pastilla. Yo una vez averigüé una pastilla que nos daban
creo que era un antihistamínico, y una compañera que… era enfermera me dijo:
esto que a ustedes les dan, es para que ustedes ya en cinco minutos estén
arriba otra vez…”(Trabajador de Stani).
“Y
vos, qué sé yo, estabas con fiebre y te decía: bue, tomá, tomate esto, andá a
trabajar. Siempre la misma pastillita”. (Trabajador Gestamp).
“…para
evitar el que vos te vayas ¿qué hacen? Eh… te medican para que vos sigas
laburando. (Trabajador de Stani).
A esto hay que agregarle la automedicación. Hernán
Scorofitz desarrolla la siguiente hipótesis que involucra la salud del
trabajador en la post convertibilidad:
Bajo estas condiciones que promovieron la reducción en la tasas de
desempleo (y la reducción de los costos laborales con el consiguiente aumento
de la tasas de explotación) podemos comprender por qué el ansiolítico desplazó
del podio al antidepresivo en el período histórico iniciado con la asunción de
Néstor Kirchner en la Presidencia de la Nación[ii]. En
consonancia, Federico Tobar, Director del Centro de Estudios en Gestión y
Economía de la Salud de la Facultad de Ciencias Económicas, recordó que, en
2001, los medicamentos de venta libre representaban el 14% del total de venta.
En 2008 el porcentaje había ascendido al 26,6 por ciento, es decir casi el
doble en apenas siete años. Un informe de la Fundación Dolor precisó que
Ibuprofeno, ketoprofeno, diclofenac, paracetamol y aspirina lideraban el
ranking de automedicación.[iii].
En 2009 la
rentabilidad de los laboratorios argentinos alcanzó a 18,5 por ciento mientras
que el promedio de la economía argentina en su conjunto fue de 6,2 por ciento.
Ese año, debido a la crisis internacional, la rentabilidad promedio de los
sectores manufactureros de Argentina descendió casi un punto, pero la industria
farmacéutica por el contrario trepó 3,2 por ciento con relación al año
precedente y sumó cinco años consecutivos de crecimiento de sus índices de
rentabilidad[iv].
Podríamos
preguntarnos quiénes son los que consumen todas esas pastillas “mágicas”
(analgésicos) que se promocionan como capaces de suprimir el dolor en un
santiamén. Preguntarnos si la gente se
ha vuelto más intolerable al dolor en la última década, si las publicidades son
tan persuasivas, o si son real
alternativa para soportar las condiciones de vida que impone el capitalismo en
este período de reactivación. En principio tomo la hipótesis de Hernán
Scorofitz, pero sumándole a los ansiolíticos los analgésicos. Una hipótesis que
si bien amerita un mayor trabajo empírico para ser contrastada, por lo pronto
es una referencia ineludible. Especialmente a la luz de los testimonios
recogidos en las entrevistas a los trabajadores.
Herencias de los noventa
"Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna
che tutto cambi[1]".
Partamos
de que la premisa es que el trabajador debe seguir cumpliendo sus funciones
todo lo posible. Es parte de la intensidad laboral que se les impone para que
sean los suficientemente productivos. No es una excepción, no es casualidad.
Pero tampoco es una novedad. Es parte de la herencia de los denostados ´90, no
la única, sobre la cual se erige el “nuevo” modelo que no pocos pretenden es la
antítesis del anterior.
Tomemos como
referencia un documento de CENDA[v]: “…la oportunidad para el surgimiento de una
(re)naciente industria sustitutiva se vio reforzada por dos elementos
estructurales remanentes del período anterior: por un lado, la existencia de
una considerable capacidad productiva ociosa; por el otro, la abundante oferta
de mano de obra desocupada y dispuesta a trabajar a niveles salariales
extremadamente bajos, ya que las remuneraciones habían sido devastadas por la
crisis y la devaluación”.
Féliz[vi] coincide con el documento de CENDA en que la renovada
expansión se basó en condiciones estructurales creadas durante la etapa previa.
Aunque se diferencia al apostrofar de “saqueo” al usufructo de las riquezas
naturales. Asimismo destaca el entramado agroindustrial altamente competitivo
conformado en la etapa previa.
Otra
parte, no menos importante, de la herencia mencionada tiene que ver con las
condiciones laborales. Siguiendo a Campos y Campos observamos que en el período
2003-2009 no se produjeron modificaciones sustanciales con relación a la década
anterior en cuanto a la flexibilización de las condiciones de trabajo vía CCT
(Convenio Colectivo de Trabajo). En términos agregados el 67,3% de los CCT
homologados entre 2003 y 2009 (528 sobre un total de 785) presentan al menos
una de estas cláusulas. Entre estas cláusulas podemos diferencias las
referentes a la jornada laboral y las referentes a la organización del trabajo.
En comparación con el período 91-99, las cláusulas sobre organización del
trabajo aumentaron del 39,1% (91-99) al 47,8% (03-09). Las de jornada laboral
pasaron de 46,7 % (91-99) a 51,6% (03-09)[vii].
Clara
Marticorena también coincide en señalar continuidades con los 90 en la
flexibilización laboral. Las modificaciones introducidas en aquellos años sobre
el tiempo de trabajo se vincularon con mecanismos de cálculo de jornada en base
a promedios y con la posibilidad de disminuir o extender la jornada diaria. Con
la potestad del empleador de efectuar cambios de turno, y disponer en general
del tiempo del trabajador según las necesidades de la producción. Establecer
jornadas promedio es un recurso para eludir el pago de horas extras. Se crea un
“banco” de horas y se generan horas en débito y crédito por parte de los
trabajadores. Establecida la jornada promedio, las horas se distribuyen en función
de la disposición patronal. El establecimiento de jornadas en base a promedio
fue habilitado por la ley 24013 del año 1991 que permanece vigente[viii].
“…la
empresa decía… Lo que tenemos que hacer es banco de horas. No podemos estar
pagando horas extras en Toyota mientras estamos suspendiendo a ustedes en ARPU…
Estamos parados por ahí unas horas por día, un día de la semana, pero ustedes
no están suspendidos. Tienen que venir el sábado. Entonces se ahorraban las
horas extras. (Trabajador de Metal SA).
“…de
hecho hay fábricas donde un hubo inversión, simplemente te pone en marcha
cierta capacidad productiva que estaba ociosa, que ahí se sustenta puramente en
el aumento de ritmos de trabajo, sistemas “locos” de trabajo como que paren el
descanso y la línea sigue andando, o el banco de horas. (Trabajador de
Metal SA).
Otra
modalidad de la flexibilidad muy extendida lo constituye la polivalencia
funcional. Es decir que el trabajador debe realizar las tareas y funciones que
la empresa le asigne. Se eliminan los límites provenientes del sistema de
categorías y especializaciones laborales, posibilitando una mayor explotación
de la fuerza de trabajo[ix].
“Hoy
en día tenés un tornero para tres tornos, y hace todo y cuando no hay laburo
barre, y cuando barrió todo pinta. (Trabajador Metal SA).
“…es
porque hay polivalencia, entonces la empresa te dice que si hay polivalencia
vos podés trabajar en cualquier sector. Si en estampados falta gente y vos sos
de soldadura, te mandan a estampados(Trabajador de Gestamp).
La Ley Madre (20.744)
“Seas
de Argentina o de otro país, siempre tenés derecho a un trabajo digno. Denunciá
las redes de explotación laboral”(Presidencia
de la Nación).
El tema de
las horas extras no es menor porque, conjuntamente con las suspensiones,
muestra la potestad de las empresas de disponer del trabajador. Importante
además considerar que no es resultado de la continuidad de una reforma
“noventosa” como las anteriormente citada. Si se me permite el término, se
trata de la “Ley Madre”, la Ley de contratos de trabajo 20.744 (de 1974). en el
artículo 68 se lee que el empleador tiene la facultad de disponer suspensiones
por razones económicas. Lo cual se
complementa con el artículo 218 que establece que Toda suspensión
dispuesta por el empleador para ser considerada válida, deberá fundarse
en justa causa[x],
tener plazo fijo y ser notificada por escrito al trabajador. En el artículo
219 se destaca como justa causa la falta o disminución del trabajo no imputable
al empleador (emparentado con el art.68 citado), y a razones disciplinarias.
Esto último con su polisemia, ambigüedad y subjetividad tanto o más que la
susodicha “Justa causa”.
En el
artículo 84, sobre los deberes de diligencia y colaboración del trabajador, se
establece que éste debe prestar el servicio con puntualidad y con asistencia
regular (algo fácilmente comprobable). Pero se añade que la dedicación debe ser
adecuada a las características de su empleo y a los medios instrumentales que
se le provee.
Sin caer en
preguntar quién y cómo se establece la dedicación “adecuada” se relaciona con
el artículo 203: El trabajador no estará obligado a prestar servicios en
horas suplementarias, salvo… por exigencias excepcionales de la economía
nacional o de la empresa, juzgando su comportamiento en base al criterio de
colaboración en el logro de los fines de la misma. En definitiva, el
trabajador no está obligado pero lo está. De lo contrario se expone a que su
dedicación se juzgue como “no adecuada”.
“Teníamos
turno mañana y turno tarde, pero con obligación de hacer horas extras. Si vos
no podías, te marcaban en una lista, cosa que a la hora de despedir, despedían
a las personas que no hacían horas extras…” (Trabajadora de Krombreg).
“…yo
decía: no, voy a hacer ocho horas, las horas extras son optativas, y me decían
no, pero vos no sabés lo que era antes…” (Trabajador de Donnelley).
“Nosotros
no tenemos esa opción de decidir si vamos o no vamos los días de fines de
semana”(Trabajador de Stani).
Acerca de
las “suspensiones válidas”, además de contar con respaldo legal cuentan con
anuencia sindical. Se presentan como un mal menor a juzgar por las
consideraciones de Antonio Caló, titular de la CGT oficialista: “Estamos
preocupados por los despidos, por ahora estamos tratando de que no los haya,
sino que se vaya a suspensiones por dos meses y los compañeros cobren el 70% de
sus salarios. Hasta junio tenemos los puestos de trabajo asegurados”[xi]
. En relación a esto pero con respecto a Smata, Mario Hernández escribe “Frente
a esta situación resulta escandalosa la actitud del SMATA, que no sale a
denunciar estos despidos, y en los medios solo hablan de suspensiones”[xii]. Es
decir que el encono no es contra las suspensiones en sí mismas sino contra lo
que supuestamente ocultan.
El artículo
245 de la citada Ley “Madre” establece que el despido dispuesto por el
empleador sin justa causa obliga a éste
abonar una indemnización. No deja de ser llamativo que casi a continuación, en
el artículo 247, se aclara que En los casos en que el despido fuese dispuesto
por causa de fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo no imputable al
empleador fehacientemente justificada, el trabajador tendrá derecho a percibir
una indemnización equivalente a la mitad de la prevista en el artículo 245 de
esta ley.
Es decir, en
caso de “malaria” económica se reparten las pérdidas. Ahora, tras leer de
principio a fin la Ley, no encontré un artículo en el que se establezca que
ante una ganancia extraordinaria el empleador estuviera obligado a compartirla
con sus trabajadores.
Romperse trabajando
“…una cosa es
querer trabajar y otra cosa es casi dejar el cuerpo adentro de la fábrica.” (Trabajador de
Gestamp).
Citar la
Ley de 1974, entre otras cosas, nos permite interpretar que esta tendencia de
tomar al trabajador como variable de ajuste no es resultado ni del modelo de
los 90 ni del de la post convertibilidad. Aunque en las últimos décadas esta
tendencia se haya afianzado. Veamos algunas cifras que nos pueden ayudar a
verlo en mayor dimensión: En la industria automotriz,entre
1992 y 1998 la producción de vehículos aumentó 227 %, mientras que el empleo en
las terminales tuvo un crecimiento relativamente menor de 49 % .Durante el
segundo período expansivo de 2003-2013, la producción de vehículos creció 368 %
y el empleo se expandió 190 % entre puntas. La mayor productividad laboral
de las terminales se logró mediante ajustes de la jornada laboral a lo largo del
año, la reducción de tiempos muertos y la polivalencia[xiii].
El empleo
creció proporcionalmente menos que la producción, a su vez en las crisis la
reducción de personal acompañó la caída en ventas y producción. Entre 1998 y
2002 la producción cayó 65 % y el empleo en el sector terminal más de 50 %.
Como resultado, la productividad por obrero se incrementó 60 % entre 1993 y
2000, y 90 % entre 2002 y 2007. La
intensificación del trabajo se tradujo en crecientes niveles de enfermedades
laborales e incapacidades permanentes, que en palabras de los propios
trabajadores, los dejan “rotos”[xiv].
“Ahí,
en Peugeot, los pibes tenían dieciocho años y a los diecinueve ya tenían doble
hernia de disco, tendinitis”(Trabajador de Aggreko)
“Acá
lo que nosotros tenemos en Lear es… muchas enfermedades laborales por las
tareas repetitivas que tenemos … el mayor porcentaje de enfermedades que
nosotros tenemos es la tendinitis, la hernia de disco…” (Trabajador de
Lear).
“Pasa
que en las fábricas hay muchas lesiones como hernia de disco o tendinitis. Hay
compañeros que entran y al mes ya salen con parte de enfermos que no pueden
mover el brazo de tanto trabajo repetitivo”. (Trabajadora de Kromberg).
Los riesgos a los que están expuestos los trabajadores
que desarrollan tareas en terminales automotrices y autopartistas no son ningún
misterio. Dentro de las tareas que se
desarrollan en este tipo de industrias hay trabajos que requieren de
movimientos repetitivos o forzados del hombro, de aprehensión o de extensión de
la mano, o de supinación y prono-supinación, movimientos repetidos o mantenidos
de los tendones extensores y flexores de la mano y los dedos. De la adecuada
implementación de los controles en la fuente, el medio y en la persona, depende
la disminución de los efectos que dichos agentes pueden producir, logrando así
unas condiciones de trabajo más seguras y saludables[xv].
“Vos,
ponele, una ficha, ponías esta ficha, ponías ésta y ponías ésta, ¿no?, vos
tenías que apretar ésta, apretabas ésta y por eso me jodí los codos…(Trabajador de Lear).
“…para
mí hay una generación que hace una experiencia en la producción desde 2003
hasta acá y que se está cansando, se está rompiendo… siempre hacer el mismo
movimiento se le rompen los tendones, los músculos, los huesos, las
articulaciones”. (Trabajador de Metal SA).
“…lo que
tiene Gestamp, al igual que la industria automotriz, es que las condiciones de
trabajo te revientan. O sea, tenés tendinitis, hernia de disco… todo por el
laburo repetitivo”. (Trabajador de Gestamp).
“…por
hora hay veces que había 180 piezas por hora. O sea, 180 veces sacabas ponías
la tuerquita, la sacabas, la tirabas al tacho, te volvías loco.(Trabajador
de Gestamp).
“…,
simplemente con hacer siempre el mismo movimiento te vas a romper… (Trabajador
de Metal SA).
Escepticismo y dilema
"Porque me has visto, Tomás, has creído. Dichosos
los que sin ver creyeron"
(Jesús de Nazaret)
Obsérvese
que se acusa el daño provocado, no sólo por tareas esforzadas sino por tareas
repetitivas. Aunque no todos crean que ese tipo de tareas provoque daño; "Parece
que algunos no han atendido lo que está pasando en la Argentina. A veces
discuto, me enojo con algunos compañeros, pero decir sinceramente que te
provoca tendinitis... Yo vi a mi viejo trabajar durante años de colectivero,
tenía que sacar boleto por boleto picando así, y nunca tuvo tendinitis de nada.
Claro, vivió en una época donde había que trabajar y era más difícil hacerse el
revolucionario"(Cristina Fernández de Kirchner, en referencia a los
trabajadores del SUBTE[xvi]).
Este
escepticismo presidencial es susceptible de varias interpretaciones. Una de
ellas, más popular que científica,
podría ser que Cristina piensa que los trabajadores “se quejan de
llenos”. O que luchar por mejorar las condiciones laborales es “hacerse los
revolucionarios”. Pero también podría incluirse dentro de un discurso más
general tendiente a advertir que quejarse es atentar contra las “bondades del
modelo“, porque quejarse es querer volver al modelo neoliberal. En una
advertencia dirigida a los trabajadores del tren durante la inauguración de la
extensión del San Martín de Pilar a Lujan, la presidenta recordó “Así como
en algún momento se dijo ramal que para, ramal que cierra, es imprescindible
que los trabajadores entiendan que el servicio debe prestarse continuamente,
para que no surjan de nuevo esos argumentos, que calan en la gente cuando no
reciben un servicio o se demora”[xvii]. ¿No te
quejés porque podés estar peor es una interpretación plausible? No olvidemos
que Menem pasó la mayor parte de su gobierno comparando cualquier momento del
mismo con el 89. Por qué habría de sorprendernos que Cristina Fernández haga lo
propio pero comparándolo con el 2003.
En un
informe del Observatorio de Derecho Social de la CTA fechado en marzo de 2014
se afirma “…hubo un intento de disciplinar a los trabajadores y a sus
organizaciones mediante la amenaza de la recesión y la pérdida de puestos de
trabajo…[xviii]
. Amenaza respaldada por
títulos catástrofe, en rojo, como el del diario Clarín “Temor a perder el
empleo: Córdoba, Rosario y Mendoza con suspensiones y despidos”[xix]. O este otro “Siguen las suspensiones: Fiat licenció
a 2.100 trabajadores[xx].
Como hemos
visto, las leyes están diseñadas para que la crisis la paguen los
trabajadores. En un contexto en el cual
la inflación diezma el salario real[xxi],
se pone al trabajador en el dilema de luchar por su salario o cuidar su puesto
de trabajo. Además, desde el discurso oficial (despectivamente llamado relato),
se le dice que no tendría motivo de queja: “Los salarios argentinos son los
mejores de la región” declaró la presidenta argentina durante una
entrevista concedida al canal de televisión de la UOCRA[xxii]. Entonces, una
vez más, el mensaje podría ser interpretado como “no se quejen tanto y cuiden
el trabajo. Así lo expresa Sergio “Cucha” Folchieri, un obrero de Volkswagen
afectado por las suspensiones: “Acá no hay crisis, hay un chantaje a los
obreros para que no pidamos aumentos de sueldos y nos sigan exigiendo mayor
productividad. Fabián Basile, delegado en la misma empresa, se queja de la
dirigencia gremial a nivel nacional[xxiii]. No es el
único que está disconforme con su representantes sindicales.
¿Y vos… de qué lado estás?
“…burócrata es aquel que sin vocación, sin ideales, se
convierte en un típico administrador de un cargo sindical, lo usa para su
satisfacción personal y en definitiva desde allí comienza a ´mandar´ sobre sus
compañeros” (Agustín Tosco).
“El
sindicato son unos empresarios más, son aliados de la empresa… los sindicatos
hoy en día no representan a los trabajadores (Trabajador de Donneley).
“…de
alguna forma la UOM es o se comporta como una especie de oficina de recursos
humanos (Trabajador de Metal SA).
“Nosotros
decimos que el SMATA se transformó en una oficina de recursos humanos… (Trabajador
de Gestamp).
Al respecto
es oportuno citar a Ralph Darlington; Los
sindicatos están comprometidos dentro del capitalismo, principalmente, como
agentes para la mejora de las condiciones en que se explota a los trabajadores,
no como agentes que pongan fin a esa explotación. Al limitar la lucha de clases
a la búsqueda de reformas, funcionan a partir de la presunción de que los
intereses del capital y el trabajo se pueden interrelacionar, con la
consecuencia de que las luchas de los trabajadores, aún las de los militantes,
deben, en última instancia, dejarse de lado[xxiv]. El sindicalista encumbrado, ese que
muchos apostrofan de burócrata, su forma de vida, depende de que el capitalismo
continúe. El capitalismo, que se basa en la explotación del trabajador. Todo
encaja, ¿no?
Ante esta
caracterización de los sindicatos, tengamos presente que Antonio Caló, además
de ver en las suspensiones un mal menor sostuvo que la situación de crisis
que comenzó a vivir el empleo en las automotrices está dado porque Brasil y los
propios argentinos bajaron su demanda de coches cero kilómetro, lo que golpea a
la producción[xxv].
Es decir que da una explicación en la cual ni el gobierno ni los empresarios
tienen culpa, y si no tienen culpa no se les puede exigir nada. De hecho, en un
aspecto, su explicación coincide con la de Funes de Rioja, dirigente de la UIA
(Unión Industrial Argentina) “Independiente de las cuestiones del mercado
interno, hay una situación en Brasil”. Aunque el dirigente de la UIA va más
allá (o más acá) “El país pegó un salto tecnológico importante en la última
década, pero los incrementos salariales por encima de cualquier indicador
elevaron en términos reales los salarios. Y si queremos vender valor agregado,
se requiere productividad[xxvi].
Los
conceptos de Funes Rioja nos recuerdan lo que postula Julieta Longo: El crecimiento del
mercado interno, la creación de puestos de trabajo, y en definitiva la
expansión de la industria, encuentran un freno en los bajos salarios necesarios
para garantizar altas tasas de ganancias de los sectores exportadores. La
inflación constituye en este sentido, una de las precondiciones de la
acumulación pos-convertibilidad, al disminuir rápidamente los salarios reales y
mantenerlos a un nivel de crecimiento menor que el de la productividad[xxvii].
Las
declaraciones de Funes Roja y el postulado de Julieta Longo inevitablemente me
remontan al pasado para recordar que La evolución de los salarios reales por
encima de la productividad desde fines de los años sesenta, en un contexto de
aumento en la intensidad en el uso del capital, implicó una reducción de la
tasa de ganancia. De esta manera, la reducción de los salarios se convirtió en
uno de los objetivos inmediatos del gobierno militar. Por eso, a mediados de
los años setenta se abandona el modelo sustitutivo de importaciones y se lo
reemplaza por un patrón de crecimiento basado en la valorización financiera[xxviii].
De todos
modos queda lugar para explicaciones “subjetivistas” de la crisis: En medio de la acusación de la presidenta
Cristina Fernández de que las automotrices están “encanutando” los autos, el
jefe del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA),
Ricardo Pignanelli, alegó en diálogo con Clarín que “las terminales se quedaron
con un stock. Si lo venden en el país, lo venden en pesos. Si lo pueden vender
afuera es en dólares. Y las concesionarias si venden un auto y no se lo reponen
pierden su capital”[xxix].
Estás nominado… lo que muestra y oculta la crisis.
"...aquellos
mitos indispensables para el mantenimiento del status quo... El mito, por
ejemplo, de que el orden opresor es un orden de libertad. De que todos son
libres para trabajar donde quieran. Si no les agrada el patrón, pueden dejarlo
y buscar otro empleo”. (Paulo Freire)
Pero,
cualquiera fuere el origen de la crisis económica, los despidos, las
suspensiones y los retiros voluntarios que genera muestran algo y ocultan otra
cosa. Muestran lo ya mencionado, cuando hay más ventas, más producción, el
trabajador es más exigido. Cuando hay merma en las ventas, el trabajador es
variable de ajuste.
“Lo
que pasa es que hace siete años atrás vos hacía cien (unidades de producción) y
hoy estás haciendo doscientos cuarenta, con la misma cantidad de gente”.(Trabajador
de Lear).
“…,ellos
buscan productividad, pero la productividad a costa del trabajador. (Trabajador
de Lear)
“…,cuando
la empresa que ganó durante diez años con este modelo, porque evidentemente si
lo sostiene es porque de algo te sirve, si empieza a ganar menos va a echar.
Eso es así. No es que va a sostener las fuentes de laburo. (Trabajador de
Metal SA).
“…había
una pieza que en 2012 vos hacías 80 y ahora en 2014 hacías 180, ¿entendés? O
sea, te subieron la productividad más del 100%. Y bajaba un poquito y decían:_
ya sobra gente, ya no están funcionando los que están rotos, vamos a tener que
suspender compañeros. (Trabajador de Gestamp).
“…subía
el ritmo de producción, lo suben y lo bajan a criterio de ellos. Si necesitan
subir más lo suben, vos tenés que correr con el mismo puesto. (Trabajadora
de Kromberg).
Una
historia repetida. Leamos esta noticia que data del 2002 y nos parecerá actual:
“Según datos del Sindicato de Mecánicos (Smata), en 1998 las terminales
empleaban 27.000 operarios y hoy son menos de 15.000. Si se computan
únicamente los que están en actividad, la cifra es inferior a 10.000
personas. En esos cuatro años, la producción de las terminales cayó de casi
medio millón (460.000 unidades en el 98) a las 130.000 estimadas para
este año. "El achique fue muy grande y no es justo que las terminales
sigan ajustando por el lado de la gente", reclamó Manuel Pardo, secretario
del
Smata[xxx]”.
Retornando al eje, ¿qué se oculta? Que las
suspensiones, despidos y retiros no son al azar.
Ante esta
noticia: “En la Volkswagen, en Tigre, los empresarios indicaron que para
remontar las ganancias deberán dejar sin empleo a setecientos operarios. De
hecho, el proceso ya comenzó, aunque bajo la modalidad de la jubilación
anticipada y el retiro voluntario. Desde SMATA reconocieron que el proceso será
difícil, y marcaron que con los retiros apenas podrán alcanzar unas 350 bajas”[xxxi].
Cabe indagar en cómo se seleccionan los destinatarios de tales medidas.
“…nosotros
por ejemplo ahora en Stani estamos viviendo los despidos encubiertos de
compañeros que están lastimados…, entonces nosotros lo que vemos es que la
patronal la medida que toma es de echar esa gente... …los tipos ahí se limpian
de gente combativa y también de gente que está enferma. ¿Para qué? Para elevar
los ritmos de producción (Trabajador de Stani).
“…,
después ya vinieron…(y dijeron) bueno empezamos a echar ausentistas,
porque el ausentismo está muy alto… se supone que el ausentismo tiene que estar
en 6% como mucho para que a la empresa
le sirva, y el ausentismo está en 10, 11, 12... (Trabajador de Metal SA).
“Estábamos pidiendo que reubiquen a los compañeros que estaban
lesionados, que los tenían afuera por ART y la empresa no los quería… ,no los
quería reubicar en sus puestos, y entonces los obligaban a que vengan a la
empresa y les decían “mirá, arreglá, tenés que arreglar porque no hay lugar
para vos”. Y el compañero decía “pero yo me rompí acá adentro”. Y le decían
“bueno pero no importa que te rompiste acá adentro, no hay lugar para vos”. (Trabajador de Gestamp).
“A
ellos les conviene tener dos o tres pibes que pagan la mitad del sueldo que a
una persona vieja, y que puede hacer el cien por ciento de las cosas, en vez de
una persona que le pagan cincuenta pesos la hora y solamente te puede hacer un
veinte por ciento de lo que la empresa necesita; pero no porque quiera, porque
tanto la empresa como el sindicato dicen: “-No, pero son vagos porque faltan”.
No, no son vagos porque faltan, ¿entendés? Es bravo porque tienen una
enfermedad laboral, no es porque quiere… (Trabajador de Lear)
“Entonces
cuando las patronales utilizan esa excusa de que estamos en crisis y todo, y en
realidad los tipos lo que quieren es echar a la gente que quiere organizarse,… (Trabajador
de Stani).
“…en
realidad eran suspensiones persecutorias, que lo que realmente quería hacer la
empresa era sacarse de encima a los compañeros que hablan,… y a los compañeros
que están rotos. (Trabajador de Gestamp).
No hace
falta adherir a una teoría conspirativa propia de “Los expedientes X”. Si una
empresa está legalmente posibilitada de deshacerse de parte de su personal (y a
mitad de precio porque no es responsable de la crisis) ¿qué trabajadores va a
elegir? ¿Los sumisos o los combativos? ¿Los lesionados o los sanos? Para
responder estas preguntas, y no sólo desde el sentido común, tengamos en cuenta
a Marx: “…la búsqueda fundamental del capital es arrancar el máximo de
esfuerzos que le es posible obtener de la fuerza de trabajo[xxxii]”.
ART
“La
ley tampoco está hecha para nosotros los trabajadores”. (Trabajadora de
Kromberg)
A
propósito de los lesionados, y siguiendo con el análisis de la Ley, no se puede
soslayar el tema de las ART(Aseguradoras de Riesgo del Trabajo). Por eso se
transcribe parte del Art.4 de la ley 26.773(Riesgos del Trabajo) promulgada el
25 de octubre de 2012: Los damnificados podrán optar de modo excluyente
entre las indemnizaciones previstas en este régimen de reparación o las que les
pudieran corresponder con fundamento en otros sistemas de responsabilidad. Los
distintos sistemas de responsabilidad no serán acumulables. El principio de
cobro de sumas de dinero o la iniciación de una acción judicial en uno u otro
sistema implicará que se ha ejercido la opción…[xxxiii].
Es decir que un trabajador damnificado, sea por accidente o enfermedad
laboral, debe elegir entre la acción judicial o la indemnización que le otorgue
la ART.
El presidente
de la Asociación de Abogados Laboralistas, León Piasek, opinó que “La
eliminación de la denominada doble vía es un chantaje al trabajador. Imaginemos
una persona accidentada, con dificultades para desplazarse y encontrar defensa,
enfrentándose con corporaciones que mueven 800 millones de pesos anuales,
tienen cientos de abogados especializados. Lo mas seguro es que negocie por lo
que le dan antes de esperar una sentencia que no demorara menos de un año“[xxxiv].
“Tenés que pagar un abogado, ¿entendés?. Y
vos… si no tenés laburo, lo más económico que te sale… y bueno, el tiempo que
pasa te ponés a buscar otro laburo y ya fue… deja el juicio ahí. (Trabajadora
de Kromberg).
Para delimitar la competencia de las ART,
existe un Listado de Enfermedades Profesionales en el cual se figuran varios
tipos de cánceres; enfermedades relacionadas con disminución en la audición,
con la realización de movimientos repetitivos específicos de la tarea
realizada, con la exposición a radiación o a sustancias tóxicas; problemas en
la piel, en los huesos, en músculos o tendones; enfermedades relacionadas con
la voz, entre las principales.
Si la
enfermedad no se encuentra en el Listado y se sospecha que es producida por el
trabajo, hay que realizar la denuncia ante la Aseguradora de Riesgos del
Trabajo (ART) o ante el Empleador Autoasegurado (EA). Si la ART o el EA rechaza
la denuncia o deriva al trabajador a la obra social, por considerar que la
enfermedad no fue causada por el trabajo, será una Comisión Médica la que
definirá si se reconoce la enfermedad profesional en ese caso. La misma depende
de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el Organismo del Estado
encargado de controlar el cumplimiento de las normas en Salud y Seguridad en el
Trabajo colaborando con las administraciones provinciales que tienen la
competencia en primer grado para intervenir y fiscalizar el cumplimiento de las
normas laborales por parte de los empleadores (entre ellas las de higiene y
seguridad)[xxxv].
Es decir
que, si la ART considera que no tiene que hacerse cargo del damnificado, es el
Estado por medio de la SRT el que define si tiene razón o no. Ese mismo Estado
que a través de su brazo legislativo aprobó la ley 26.773 antes transcripta. La
misma SRT que en su página promociona como un logro la tendencia decreciente de
accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (octubre 2014)[xxxvi].
Cuidar o no cuidar al trabador, esa es la cuestión
La burguesía… no
dejó en pie más relación entre las personas,
que el simple interés económico, el del dinero
contante y sonante.
(Carlos Marx y Federico Engels, El
Manifiesto Comunista)
Como se
escribe más arriba, los riesgos a los que están expuestos los trabajadores que
desarrollan tareas en terminales automotrices y autopartistas no son ningún
misterio. De hecho existe la Ergonomía, entendida como la “ciencia del trabajo”, que elimina las
barreras que se oponen a un trabajo humano seguro, productivo y de calidad
mediante el adecuado ajuste de productos, tareas y ambientes a la persona.
Existe también la SRT, encargada de velar por la salud y la seguridad en el
trabajo. Y sin embargo…
“Si
bien la empresa tiene un ergónomo, tiene ART, todo, los compañeros se seguían
lastimando igual… donde hay un montón de compañeros que están enfermos, sí o sí
le tenés que plantear a la empresa, o que baje los ritmos de producción para
que los compañeros no se sigan lastimando, o que tomen más gente… Pero a la
empresa no le conviene eso, le conviene exprimirte un poquito más…(Trabajador
de Lear).
“Acá por
ejemplo en verano capaz que te desmayabas del calor, y en invierno te morías de
frío.(Trabajador de Donnelley).
“Después,
las encargadas se encargaban en los horarios de descanso obligarnos a que si el
producto salía defectuoso nosotros teníamos que quedar en nuestros descansos a
reparar los mazos”. (Trabajadora de Kromberg)
“…nosotras ahí literalmente corríamos. O sea,
vos veías a una chica que entraba a Kromberg más o menos rellenita, a las dos
semanas había bajado 30 kilos”. (Trabajadora de Kromberg).
“…,
más allá de los colores rojo, azul, amarillo, todo pintadito, hay muchos
errores de ergonomía muy sutiles, que si vos tenés que hacer un movimiento para
traer una pieza que pesa diez kilos, por más que diez kilos no sea mucho, pero
si vos te tenés que poner de una forma, o estirar de una forma o poner en
puntas de pie o traerlo de arriba abajo, te termina haciendo mal… (Trabajador
de Metal SA).
“…son
boludeces lo que tenés que hacer para que la gente trabaje cómodamente. Es
tener la cinta un poco más… hacerle una curva para que no tengas que caminar
tanto, porque encima estás todo el día caminando”. (Trabajador de Gestamp).
Se conocen
los riesgos, existe una SRT que controla, y sin embargo las lesiones se siguen
produciendo. La primera sospecha; es más barato (en términos costos-beneficios)
que “se rompan” e indemnizarlos que cuidarlos. Porque, siguiendo a Marx,
sabemos que el modo de producción capitalista tiene como único objetivo la
obtención de ganancias cada vez mayores. Entonces cuidará o descuidará a los
trabajadores en la medida en que hacerlo esté en sintonía con ese objetivo.
Una propuesta danesa vs. La realidad capitalista
“…que
el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad [2]”
(Alejandro
Lerner, Campeones de la vida).
Cuidar al
trabajador no es algo tan sencillo que dependa de una decisión. Tage S.
Kristensen trabaja en el Instituto
Nacional de Salud Laboral en Dinamarca, dedicado a la investigación estratégica
sobre condiciones de trabajo. Veamos lo que en su investigación presenta como
“las seis pepitas de oro” para lograr una organización del trabajo de calidad:
Alto nivel de
influencia sobre cómo hacer el
trabajo, cómo organizar los descansos, con quién trabajar.
Alto nivel de
sentido: propósito del trabajo,
utilidad para la sociedad
Alta
predictibilidad (previsibilidad suena
mejor): disponibilidad de información relevante acerca de cambios y
situaciones futuras.
Buen apoyo
social: apoyo práctico y emocional de
compañeros y supervisores.
Recompensas
adecuadas: salario, reconocimiento,
apreciación, carrera profesional
Exigencias
adecuadas: cuantitativas, emocionales y sociales[xxxvii].
La idílica
propuesta de Kristensen, de llevarse a cabo, transformaría a las ART en un
gasto poco menos que superfluo. A las primeras dos “pepitas” las podemos
encuadrar dentro de un intento por morigerar lo que en términos marxistas se
denomina trabajo enajenado. ¿Se puede lograr sin alterar las bases del capitalismo?
Leamos a Marx en procura de una respuesta: “Partiendo de la Economía
Política hemos llegado, ciertamente, al concepto del trabajo enajenado (de la
vida enajenada) como resultado del movimiento de la propiedad privada. Pero el
análisis de este concepto muestra que aunque la propiedad privada aparece como
fundamento, como causa del trabajo enajenado, es más bien una consecuencia del
mismo, del mismo modo que los dioses no son originariamente la causa, sino el
efecto de la confusión del entendimiento humano. Esta relación se transforma
después en una interacción recíproca”[xxxviii].
Sobre la
“pepita” previsibilidad, otra pregunta; ¿qué tan previsible es la economía?
Como botón de muestra, en el citado documento de CENDA se lee “la pujante
recuperación de la economía después de la crisis de 2001-2002 tomó por sorpresa
a prácticamente la totalidad de los analistas”. Entre apogeo y decadencia
la convertibilidad duró más de diez años. Aunque algunos le auguraban prematura
fecha de vencimiento, y otros, como Llach[xxxix], cifraban
esperanzas en su perdurabilidad, en rigor ninguno podría haber adivinado
exactamente cuando terminaría. Porque si
bien se puede hablar de indicios de su inminente final entre más se acercaba
diciembre del 2001, dos años antes se había ganado una elección prometiendo
“Conmigo, un peso un dólar”(frase de Fernando De la Rúa en publicidad
proselitista).
Acerca de las
recompensas y las exigencias, tengamos muy en cuenta que la reactivación
económica post convertibilidad, al que llaman “modelo”, no es ajeno a los bajos
salarios y las leyes de flexibilización laboral remanentes de los noventa.
Porque en definitiva la economía capitalista no puede regirse por la buena
voluntad o las buenas intenciones como pareciera pretender Tage S. Kristensen.
Marx lo explica con claridad:“…mientras la forma económica de una sociedad
considere la utilidad de una cosa antes que la cantidad de dinero por la que
pueda ser cambiada-valor de uso más bien que valor de cambio- el trabajo
excedente encontrará un límite en la satisfacción de determinadas necesidades.
Por el contrario, cuando sea preponderante el valor de cambio, se impondrá el
criterio de hacer trabajar todo lo posible[xl]”.
El
capitalismo tampoco es el resultados de las leyes, sino que son éstas el
resultado de aquel. En términos marxistas, “los hombres hacen su propia
historia, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancia elegidas por
ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias que se encuentran directamente,
que existen y le ha sido legada por el pasado”[xli].
Por extensión podríamos decir que el hombre también hace sus leyes, pero no en
las circunstancias elegidas sino en las que les toca. Si la sociedad se ha
organizado sobre la base del capitalismo o, dicho de otra manera, el
capitalismo la ha organizado, es entendible que éste sea la inspiración de sus
leyes. Y si las leyes son promulgadas por los organismos del Estado hay que
tener en cuenta que, también desde una concepción marxista, el Estado el
producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase[xlii].
Jugando con
la imaginación Marx le diría a S. Kristensen: Sí,“El modo de producción
capitalista podría paliar los efectos destructivos que causa la sobrecarga de
esfuerzo exigida a los trabajadores. Pero no lo hace porque ello implicaría
apartarse de su único objetivo: la obtención de ganancias cada vez mayores”[xliii].
Si esta
postura estuviera equivoca, y fueran las leyes las que marcaran el rumbo
económico (y en particular la suerte del trabajador), para la felicidad de la
mayoría bastaría con que se respetara el artículo 14 Bis de la Constitución: “El
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que
asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada
limitada; descanso y vacaciones pagadas; retribución justa; salario mínimo
vital y móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las
ganancias de la empresa, con control de la producción y colaboración en la
dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado
público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple
inscripción en un registro especial”.
La negrita es para subrayar que en la Ley de Contrato de Trabajo hay más de un
artículo que prescribe las obligatoria “solidaridad” cuando se trata de merma
en la rentabilidad, pero ninguna que haga referencia al reparto de ganancia en
época de bonanza.
Ciclos económicos
“El 1 % quiere esto torcer
El 9 % tiene el poder
De lo que queda el 50 sólo come
Y el resto se muere sin saber por qué”
(León Gieco)
El 9 % tiene el poder
De lo que queda el 50 sólo come
Y el resto se muere sin saber por qué”
(León Gieco)
La economía
tiene ciclos, y estos no son resultado de que primero nos gobierne “un malo“ y
luego “un bueno” o viceversa. Además, la existencia de distintos modelos
económicos no implica que se pueda optar libremente entre ellos por
conveniencia de algún sector de la sociedad. Los modelos económicos están
determinados por la fase particular que atraviesa el capitalismo a nivel
mundial[xliv].
(por ejemplo, la reactivación económica post convertibilidad tiene varias
explicaciones, algunas oportunamente comentadas, pero no es un ingrediente
menor el aumento exponencial de la soja y otros commodities).
Como se
dijo, no es factible predecir con exactitud el principio o el final de un
ciclo. Sin embargo, sí se puede esperar que más tarde o más temprano se
sucedan. Y a propósito de ciclos, leer el libro de Pablo Rieznik, Las Formas
del Trabajo y la Historia, se hace más interesante considerando que fue
publicado en el 2003, año en el que todavía nadie hablaba de “Década ganada”. “Si
hay una alta desocupación,(como a principios de 2002) ¿qué va a suceder
con la tasa de explotación? En primer lugar, sube la tasa de explotación en la
medida en que la competencia del ejercito de reserva de desocupados sobre los
trabajadores ocupados hace caer los salarios. En segundo lugar, en la misma
medida en que hay dificultades para incorporar tecnología (la salida de la
convertibilidad encareció la importaciones), la composición orgánica del
capital, que subía acompañando el ascenso de la actividad económica, tiende en
el nuevo escenario a detener su desarrollo. Baja, por lo tanto, la composición
orgánica o, lo que es lo mismo, aumenta el componente de trabajo vivo al cual
se aplica el capital(se torna más redituable contratar gente[3]).
En consecuencia, el cuadro general de la economía puede volver a modificarse,
dado que se recrearon las condiciones para que la rentabilidad del capital
vuelva a un cierto nivel que permita reencontrar un curso mejor para el
desarrollo de los negocios capitalistas (etapa a la que actualmente la denominan “modelo”) Conclusión: el
comportamiento que es propio de la tasa de ganancia permite entender el
carácter cíclico del capital… la crisis no es algo anómalo que falla en el
sistema capitalista sino que, al revés, es la norma del funcionamiento propio
de lo que es la dinámica histórica del capitalismo[xlv]
.
En relación
podemos leer en Féliz[xlvi] (citando a Marx) que la crisis no se produce porque
el trabajo se vuelva más improductivo sino porque se torna más productivo.
Entre 1992 y 2001 la composición orgánica del capital aumenta 30,5%. Marx señalaba que el aumento en esta
relación (COC), entre el trabajo muerto (capital constante) y trabajo vivo, era
la contracara del aumento en la productividad laboral, la desvalorización de
las mercancías. Ambos movimientos, orgánicamente articulados, conducen
necesariamente a la crisis del capital bajo la forma de desvalorización del
mismo en todas sus formas y la desaparición relativa de la fuente original del
plusvalor y la ganancia. La salida de la convertibilidad no debe entonces entenderse
como un fracaso (salvo que asumamos como tal al aumento de la productividad tan
reclamada por Funes de Rioja desde la UIA) sino como un medio de revertir la
caída de la tasa de ganancia. Un medio en el cual el trabajador, como siempre,
es variable de ajuste porque, entre otras cosas… “La ley tampoco está hecha para nosotros los
trabajadores”. (Trabajadora de
Kromberg).
A título de conclusión
“La maldad es rara. La mayor parte de los hombres
están harto ocupados en sí mismos para ser malvados” (Nietzsche).
Jactándose,
Menem llegó a decir que si decía lo que iba a hacer durante su primer gobierno no lo hubieran votado. Irónicamente,
sabiendo lo que había hecho luego de seis años y medio lo reeligieron.
Personalmente creo que ni él sabía qué iba a hacer cuando desde el menemóvil
prometía el “salariazo”. Rapanelli y Erman Gonzáles fueron designados como
ministros de economía antes que Cavallo. En este sentido uno de los documentos
de CENDA dice la pujante recuperación de la economía después de la crisis de
2001-2002 tomó por sorpresa a prácticamente la totalidad de los analistas.
Por qué creer entonces que este “nuevo modelo” fue planificado tan
minuciosamente por Néstor Kirchner, tal como a sus acólitos les gusta
promocionar.
A fin de año tendremos un nuevo presidente. No podemos
anticipar qué va a hacer, porque tal vez ni él mismo lo sepa. Muchas promesas
se escuchan: Mejorar la educación, combatir la inseguridad, terminar con el
impuesto a las ganancias para los trabajadores… Pero nada se dice acerca de
mejorar las condiciones de vida del trabajador salvo frenar la inflación.
Promesas
que, además de invisibilizar las condiciones de explotación de los trabajadores
aludidas en este trabajo, soslayan que las grandes soluciones para los males
económicos del país de una u otra forma recayeron sobre las espaldas de los
trabajadores. El problema era la hiperinflación, la frenaron. Consecuencia,
aumento de la desocupación. El problema era la desocupación, la bajaron.
Consecuencia, aumento de la explotación (inédita transferencia de ingresos
desde el trabajo hacia el capital).
Ni la
hiperinflación fue producto de la mala voluntad de Alfonsín, ni la desocupación
fue resultado de la maldad de Menem. Por
más que políticamente rinda ponerle nombre y apellido al neoliberalismo, y
hablar del mismo como si fuera parte del pasado, personalizar es desviar la
atención. En el 99 muchos decían “antes que a Menem prefiero a cualquiera”… y
ganó cualquiera. Pese a eso todavía hay quienes cifran sus esperanzas en que termine
la “Década Ganada”. Mientras tanto el status quo ya se encarga de circunscribir
la elección presidencial a dos o tres candidatos, no más. Ninguno de los cuales
es una amenaza para el sistema.
Por todo esto
hay al menos una cosa de la cuales podemos estar casi seguros (casi porque “seguro”
está preso): las crisis la seguirán
pagando los trabajadores. Y por si hiciera falta lo remarco una vez más; mi
pesimismo no surge al dar por sentado que quien gane las elecciones será un“malo“
o “un inútil” porque los argentinos no sabemos elegir. No es consecuencia de un
atributo personal del candidato que se imponga en las elecciones ni de la falta
de tino de los votantes. Es que, aunque me gustaría ser optimista, no puedo
evitar repetirme a mí mismo, parafraseando a Bill Clinton; “¡Es el capitalismo,
estúpido!”.
[1] "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie"
(de la novela Il Gattopardo de Giuseppe
Tomasi di Lampedusa).
[2] “La animalidad del trabajo asalariado puede ser mejor comprendida si uno
no está preso del concepto de que el trabajo emancipa, de que el trabajo
dignifica. Este trabajo, el de la sociedad actual, no dignifica: este trabajo
es opresivo” (Pablo Rieznik, Las Formas del Trabajo y la Historia)
[3] “…el empleo de la máquina tiene su límite en la
diferencia entre el valor de la máquina y el valor de la fuerza de trabajo
suplida por ella”. (Marx Karl El Capital)
[ii] Scorofitz
Hernán, Salud Mental y Clase obrera Argentina: “La década insalubre” revista
Topía Nº 71, agosto de 2014http://www.topia.com.ar/articulos/salud-mental-y-clase-obrera-argentina-%E2%80%9C-d%C3%A9cada-insalubre%E2%80%9D
[iii] Red Nacional de Medios Alternativos. La venta
libre de medicamentos sigue creciendo en Argentina.
http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=12537
[iv] Asociación
Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina. Rentabilidad
farmacéutica supera en 154 por ciento media del resto de la industria
Argentina. 28-04-12.http://apm.org.ar/template.asp?Prensa/2012/04/12-04-28.html
[v] La
macroeconomía en la post-convertibilidad. Emmanuel Alvarez Agis, Cristian
Girard, Axel Kicillof, Federico Marongiu.
[vi] Féliz Mariano ¿Neo-desarrollismo: más allá del
neo-liberalismo? Desarrollo y crisis capitalista en Argentina desde los 90.
[vii] Campos
Julia, Campos Luis, Hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia
todo no cambia nada. Acerca de la persistencia de cláusulas de flexibilización
en los convenios colectivos de trabajo homologados en la post convertibilidad.
Razón y Revolución nº 20.
[viii]
Marticorena Clara, ¿Qué se negocia en Argentina en la actualidad? Los
contenidos de la negociación colectiva. Mayo 2012.
[ix] Campos
Julia, Campos Luis, Hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia
todo no cambia nada. Acerca de la persistencia de cláusulas de flexibilización
en los convenios colectivos de trabajo homologados en la post convertibilidad.
Razón y Revolución nº 20
[x] Negrita añadida.
[xi] Publicación de Primera Edición, El Diario de
Misiones 9 de mayo 2014 http://www.primeraedicionweb.com.ar/v_old/nota/impreso/122600/2511/por-caida-en-las-ventas-despiden-a-60-operarios-de-planta-autopartista-.html
[xiii] Mercante
Esteban, Bravo Guadalupe, Ortega Lucia. La Izquierda Diario Domingo 10 de
agosto 2014 http://www.laizquierdadiario.com negrita agregada.
[xiv] Mercante
Esteban, Bravo Guadalupe, Ortega Lucia. La Izquierda Diario Domingo 10 de
agosto 2014 http://www.laizquierdadiario.com Subrayado y negrita agregado.
[xv] Bazzano
Paola Riesgos laborales en la industria metalmecánica. 7 de noviembre 2012. https://prezi.com/poickwwmt_hx/riesgos-laborales-en-la-industria-metalmecanica/
[xvii] Diario Popular, 8 de junio de 2014.
[xviii]
Observatorio del Derecho Social. Informe anual 2013, Negociación
Colectiva, Conflicto Laboral y Mercado de Trabajo. Marzo 2014-
[xix] Clarín martes 20 de mayo de 2014.
[xx] Clarín viernes 9 de mayo de 2014.
[xxi]
Observatorio del Derecho Social. Informe anual 2013, Negociación
Colectiva, Conflicto Laboral y Mercado de Trabajo. Marzo 2014-
[xxii] Diario Popular 2 de diciembre de 2014.
[xxiii] Clarín martes 20 de mayo de 2014.
[xxiv] Darlington
Ralph Una reevaluación del
debate base versus burocracia
[xxv] El Diario de Misiones 9 de mayo 2014 http://www.primeraedicionweb.com.ar/v_old/nota/impreso/122600/2511/por-caida-en-las-ventas-despiden-a-60-operarios-de-planta-autopartista-.html
[xxvi] Diario Clarín 20 de mayo de 2014.
[xxvii] Longo
Julieta Los conflictos contra la precariedad ante el resurgimiento de la
conflictividad laboral (2006-2010).
[xxviii] Arceo
Nicolás, Monsalvo Ana Paula, Wainer Andrés Patrón de Crecimiento y Mercado de
Trabajo: Argentina en la post convertibilidad.
[xxx] Nota publicada en Clarín.com el sábado 31 de
agosto de 2002 http://edant.clarin.com/diario/2002/08/31/e-01201.htm
[xxxii] Marx Karl El Capital Capítulo VIII La jornada de
trabajo.
[xxxiii] Ministerio
de Economía y Finanzas públicas http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/200000-204999/203798/norma.htm
[xxxiv] ACTA,
Agencia de noticias de la CTA, lunes 22 de octubre de 2012, “ART un negocio que
se alimenta de sangre obrera“. http://www.agenciacta.org/spip.php?article6197
[xxxv] Súper
Intendencia de Riesgo de Trabajo (SRT)
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Manual de buenas
prácticas. Industria Automotriz.
[xxxvii] García Ana María Los expertos advierten: la
organización del trabajo puede matar. http://www.porexperiencia.com/articulo.asp?num=39&pag=14&titulo=Los-expertos-advierten-La-organizacion-del-trabajo-puede-matar
[xxxviii] MARX, Karl, Manuscritos económicos y
filosóficos http://www.catedras.fsoc.uba.ar/heler/marx.htm
[xxxix] Llach Juan, Otro
siglo otra Argentina, Editorial Ariel.
[xl] Marx Karl El Capital Capítulo VIII La jornada de
trabajo.
[xli] Marx Carlos
El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
[xlii] Lenin V.I. El Estado y la Revolución Capítulo
I.
[xliii] Marx Karl El Capital Capítulo VIII
[xliv] N. Arceo,
A. Monsalvo, M. Schorr A. Wainer Empleo y salarios en la Argentina, una visión
a largo plazo.
[xlv] Rieznik Pablo, Las Formas del Trabajo y la
Historia, Una introducción al estudio de la economía política. Editorial
Biblos. 2003. Comentarios entre paréntesis agregados.
[xlvi] Féliz
Mariano ¿Neo-desarrollismo: más allá del neo-liberalismo?
Desarrollo y crisis capitalista en Argentina desde los 90.
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