jueves, 6 de agosto de 2015

La Ley no está hecha para los trabajadores

“La ley tampoco está hecha para nosotros los trabajadores”
Más aún, cuanto más aumentan la maquinaria y la división del trabajo, tanto más aumenta también el trabajo para el obrero, bien porque se le alargue la jornada, porque se le intensifique el rendimiento exigido, se le acelere la marcha de las máquinas, u otras causas.(Carlos Marx y Federico Engels, El Manifiesto Comunista)

La década ganada… de la industria farmacéutica
“Work must go on”
   Montgomery Burns, jefe de Homero, lo resume:“Smithers, dale a este hombre un analgésico barato y envíalo a su estación de trabajo, ¡ya!”. (Los Simpsons, temporada 23, capítulo 20 “El espía que me enseñó[i]”). El humor atribuible a esta frase  radica en que en ella subyace la cruda realidad. La diferencia está en que en la serie animada el empleador tiene nombre y apellido y está caracterizado como un ser malo que no tiene sentimientos. En la vida cotidiana de un trabajador argentino esta escena puede repetirse, pero no hay “un malo”, la relación es impersonal.
         “…a veces sí te daban una pastilla y te mandaban a trabajar y no sabían qué problema tenías”. (Trabajador de Donnelley).
        “Y a todos nos da la misma pastilla. Yo una vez averigüé una pastilla que nos daban creo que era un antihistamínico, y una compañera que… era enfermera me dijo: esto que a ustedes les dan, es para que ustedes ya en cinco minutos estén arriba otra vez…”(Trabajador de Stani).
        “Y vos, qué sé yo, estabas con fiebre y te decía: bue, tomá, tomate esto, andá a trabajar. Siempre la misma pastillita”. (Trabajador Gestamp).
        “…para evitar el que vos te vayas ¿qué hacen? Eh… te medican para que vos sigas laburando. (Trabajador de Stani).
    A esto hay que agregarle la automedicación. Hernán Scorofitz desarrolla la siguiente hipótesis que involucra la salud del trabajador en la post convertibilidad:  Bajo estas condiciones que promovieron la reducción en la tasas de desempleo (y la reducción de los costos laborales con el consiguiente aumento de la tasas de explotación) podemos comprender por qué el ansiolítico desplazó del podio al antidepresivo en el período histórico iniciado con la asunción de Néstor Kirchner en la Presidencia de la Nación[ii]. En consonancia, Federico Tobar, Director del Centro de Estudios en Gestión y Economía de la Salud de la Facultad de Ciencias Económicas, recordó que, en 2001, los medicamentos de venta libre representaban el 14% del total de venta. En 2008 el porcentaje había ascendido al 26,6 por ciento, es decir casi el doble en apenas siete años. Un informe de la Fundación Dolor precisó que Ibuprofeno, ketoprofeno, diclofenac, paracetamol y aspirina lideraban el ranking de automedicación.[iii].
    En 2009 la rentabilidad de los laboratorios argentinos alcanzó a 18,5 por ciento mientras que el promedio de la economía argentina en su conjunto fue de 6,2 por ciento. Ese año, debido a la crisis internacional, la rentabilidad promedio de los sectores manufactureros de Argentina descendió casi un punto, pero la industria farmacéutica por el contrario trepó 3,2 por ciento con relación al año precedente y sumó cinco años consecutivos de crecimiento de sus índices de rentabilidad[iv].
      Podríamos preguntarnos quiénes son los que consumen todas esas pastillas “mágicas” (analgésicos) que se promocionan como capaces de suprimir el dolor en un santiamén.  Preguntarnos si la gente se ha vuelto más intolerable al dolor en la última década, si las publicidades son tan persuasivas,  o si son real alternativa para soportar las condiciones de vida que impone el capitalismo en este período de reactivación. En principio tomo la hipótesis de Hernán Scorofitz, pero sumándole a los ansiolíticos los analgésicos. Una hipótesis que si bien amerita un mayor trabajo empírico para ser contrastada, por lo pronto es una referencia ineludible. Especialmente a la luz de los testimonios recogidos en las entrevistas a los trabajadores.

Herencias de los noventa
"Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi[1]".
      Partamos de que la premisa es que el trabajador debe seguir cumpliendo sus funciones todo lo posible. Es parte de la intensidad laboral que se les impone para que sean los suficientemente productivos. No es una excepción, no es casualidad. Pero tampoco es una novedad. Es parte de la herencia de los denostados ´90, no la única, sobre la cual se erige el “nuevo” modelo que no pocos pretenden es la antítesis del anterior.   
    Tomemos como referencia un documento de CENDA[v]: “…la oportunidad para el surgimiento de una (re)naciente industria sustitutiva se vio reforzada por dos elementos estructurales remanentes del período anterior: por un lado, la existencia de una considerable capacidad productiva ociosa; por el otro, la abundante oferta de mano de obra desocupada y dispuesta a trabajar a niveles salariales extremadamente bajos, ya que las remuneraciones habían sido devastadas por la crisis y la devaluación”. 
     Féliz[vi] coincide con el documento de CENDA en que la renovada expansión se basó en condiciones estructurales creadas durante la etapa previa. Aunque se diferencia al apostrofar de “saqueo” al usufructo de las riquezas naturales. Asimismo destaca el entramado agroindustrial altamente competitivo conformado en la etapa previa.
      Otra parte, no menos importante, de la herencia mencionada tiene que ver con las condiciones laborales. Siguiendo a Campos y Campos observamos que en el período 2003-2009 no se produjeron modificaciones sustanciales con relación a la década anterior en cuanto a la flexibilización de las condiciones de trabajo vía CCT (Convenio Colectivo de Trabajo). En términos agregados el 67,3% de los CCT homologados entre 2003 y 2009 (528 sobre un total de 785) presentan al menos una de estas cláusulas. Entre estas cláusulas podemos diferencias las referentes a la jornada laboral y las referentes a la organización del trabajo. En comparación con el período 91-99, las cláusulas sobre organización del trabajo aumentaron del 39,1% (91-99) al 47,8% (03-09). Las de jornada laboral pasaron de 46,7 % (91-99) a 51,6% (03-09)[vii]
    Clara Marticorena también coincide en señalar continuidades con los 90 en la flexibilización laboral. Las modificaciones introducidas en aquellos años sobre el tiempo de trabajo se vincularon con mecanismos de cálculo de jornada en base a promedios y con la posibilidad de disminuir o extender la jornada diaria. Con la potestad del empleador de efectuar cambios de turno, y disponer en general del tiempo del trabajador según las necesidades de la producción. Establecer jornadas promedio es un recurso para eludir el pago de horas extras. Se crea un “banco” de horas y se generan horas en débito y crédito por parte de los trabajadores. Establecida la jornada promedio, las horas se distribuyen en función de la disposición patronal. El establecimiento de jornadas en base a promedio fue habilitado por la ley 24013 del año 1991 que permanece vigente[viii].
       “…la empresa decía… Lo que tenemos que hacer es banco de horas. No podemos estar pagando horas extras en Toyota mientras estamos suspendiendo a ustedes en ARPU… Estamos parados por ahí unas horas por día, un día de la semana, pero ustedes no están suspendidos. Tienen que venir el sábado. Entonces se ahorraban las horas extras. (Trabajador de Metal SA).
      “…de hecho hay fábricas donde un hubo inversión, simplemente te pone en marcha cierta capacidad productiva que estaba ociosa, que ahí se sustenta puramente en el aumento de ritmos de trabajo, sistemas “locos” de trabajo como que paren el descanso y la línea sigue andando, o el banco de horas. (Trabajador de Metal SA).
     Otra modalidad de la flexibilidad muy extendida lo constituye la polivalencia funcional. Es decir que el trabajador debe realizar las tareas y funciones que la empresa le asigne. Se eliminan los límites provenientes del sistema de categorías y especializaciones laborales, posibilitando una mayor explotación de la fuerza de trabajo[ix].
        “Hoy en día tenés un tornero para tres tornos, y hace todo y cuando no hay laburo barre, y cuando barrió todo pinta. (Trabajador Metal SA).
        “…es porque hay polivalencia, entonces la empresa te dice que si hay polivalencia vos podés trabajar en cualquier sector. Si en estampados falta gente y vos sos de soldadura, te mandan a estampados(Trabajador de Gestamp).

La Ley Madre (20.744)
          “Seas de Argentina o de otro país, siempre tenés derecho a un trabajo digno. Denunciá las redes de explotación laboral”(Presidencia de la Nación).
    El tema de las horas extras no es menor porque, conjuntamente con las suspensiones, muestra la potestad de las empresas de disponer del trabajador. Importante además considerar que no es resultado de la continuidad de una reforma “noventosa” como las anteriormente citada. Si se me permite el término, se trata de la “Ley Madre”, la Ley de contratos de trabajo 20.744 (de 1974). en el artículo 68 se lee que el empleador tiene la facultad de disponer suspensiones por razones económicas.  Lo cual se complementa con el artículo 218 que establece que Toda suspensión dispuesta por el empleador para ser considerada válida, deberá fundarse en justa causa[x], tener plazo fijo y ser notificada por escrito al trabajador. En el artículo 219 se destaca como justa causa la falta o disminución del trabajo no imputable al empleador (emparentado con el art.68 citado), y a razones disciplinarias. Esto último con su polisemia, ambigüedad y subjetividad tanto o más que la susodicha “Justa causa”.
     En el artículo 84, sobre los deberes de diligencia y colaboración del trabajador, se establece que éste debe prestar el servicio con puntualidad y con asistencia regular (algo fácilmente comprobable). Pero se añade que la dedicación debe ser adecuada a las características de su empleo y a los medios instrumentales que se le provee.
    Sin caer en preguntar quién y cómo se establece la dedicación “adecuada” se relaciona con el artículo 203: El trabajador no estará obligado a prestar servicios en horas suplementarias, salvo… por exigencias excepcionales de la economía nacional o de la empresa, juzgando su comportamiento en base al criterio de colaboración en el logro de los fines de la misma. En definitiva, el trabajador no está obligado pero lo está. De lo contrario se expone a que su dedicación se juzgue como “no adecuada”.
         “Teníamos turno mañana y turno tarde, pero con obligación de hacer horas extras. Si vos no podías, te marcaban en una lista, cosa que a la hora de despedir, despedían a las personas que no hacían horas extras…” (Trabajadora de Krombreg).
        “…yo decía: no, voy a hacer ocho horas, las horas extras son optativas, y me decían no, pero vos no sabés lo que era antes…” (Trabajador de Donnelley).
        “Nosotros no tenemos esa opción de decidir si vamos o no vamos los días de fines de semana”(Trabajador de Stani).
     Acerca de las “suspensiones válidas”, además de contar con respaldo legal cuentan con anuencia sindical. Se presentan como un mal menor a juzgar por las consideraciones de Antonio Caló, titular de la CGT oficialista: “Estamos preocupados por los despidos, por ahora estamos tratando de que no los haya, sino que se vaya a suspensiones por dos meses y los compañeros cobren el 70% de sus salarios. Hasta junio tenemos los puestos de trabajo asegurados”[xi] . En relación a esto pero con respecto a Smata, Mario Hernández escribe “Frente a esta situación resulta escandalosa la actitud del SMATA, que no sale a denunciar estos despidos, y en los medios solo hablan de suspensiones”[xii]. Es decir que el encono no es contra las suspensiones en sí mismas sino contra lo que supuestamente ocultan.
   El artículo 245 de la citada Ley “Madre” establece que el despido dispuesto por el empleador sin justa causa  obliga a éste abonar una indemnización. No deja de ser llamativo que casi a continuación, en el artículo 247, se aclara que En los casos en que el despido fuese dispuesto por causa de fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador fehacientemente justificada, el trabajador tendrá derecho a percibir una indemnización equivalente a la mitad de la prevista en el artículo 245 de esta ley.
    Es decir, en caso de “malaria” económica se reparten las pérdidas. Ahora, tras leer de principio a fin la Ley, no encontré un artículo en el que se establezca que ante una ganancia extraordinaria el empleador estuviera obligado a compartirla con sus trabajadores.

Romperse trabajando
“…una cosa es querer trabajar y otra cosa es casi dejar el cuerpo adentro de la fábrica.” (Trabajador de Gestamp).
     Citar la Ley de 1974, entre otras cosas, nos permite interpretar que esta tendencia de tomar al trabajador como variable de ajuste no es resultado ni del modelo de los 90 ni del de la post convertibilidad. Aunque en las últimos décadas esta tendencia se haya afianzado. Veamos algunas cifras que nos pueden ayudar a verlo en mayor dimensión: En la industria automotriz,entre 1992 y 1998 la producción de vehículos aumentó 227 %, mientras que el empleo en las terminales tuvo un crecimiento relativamente menor de 49 % .Durante el segundo período expansivo de 2003-2013, la producción de vehículos creció 368 % y el empleo se expandió 190 % entre puntas. La mayor productividad laboral de las terminales se logró mediante ajustes de la jornada laboral a lo largo del año, la reducción de tiempos muertos y la polivalencia[xiii].
     El empleo creció proporcionalmente menos que la producción, a su vez en las crisis la reducción de personal acompañó la caída en ventas y producción. Entre 1998 y 2002 la producción cayó 65 % y el empleo en el sector terminal más de 50 %. Como resultado, la productividad por obrero se incrementó 60 % entre 1993 y 2000, y 90 % entre 2002 y 2007.  La intensificación del trabajo se tradujo en crecientes niveles de enfermedades laborales e incapacidades permanentes, que en palabras de los propios trabajadores, los dejan “rotos”[xiv].
         “Ahí, en Peugeot, los pibes tenían dieciocho años y a los diecinueve ya tenían doble hernia de disco, tendinitis”(Trabajador de Aggreko)
        “Acá lo que nosotros tenemos en Lear es… muchas enfermedades laborales por las tareas repetitivas que tenemos … el mayor porcentaje de enfermedades que nosotros tenemos es la tendinitis, la hernia de disco…” (Trabajador de Lear).
        “Pasa que en las fábricas hay muchas lesiones como hernia de disco o tendinitis. Hay compañeros que entran y al mes ya salen con parte de enfermos que no pueden mover el brazo de tanto trabajo repetitivo”. (Trabajadora de Kromberg).
     Los riesgos a los que están expuestos los trabajadores que desarrollan tareas en terminales automotrices y autopartistas no son ningún misterio.  Dentro de las tareas que se desarrollan en este tipo de industrias hay trabajos que requieren de movimientos repetitivos o forzados del hombro, de aprehensión o de extensión de la mano, o de supinación y prono-supinación, movimientos repetidos o mantenidos de los tendones extensores y flexores de la mano y los dedos. De la adecuada implementación de los controles en la fuente, el medio y en la persona, depende la disminución de los efectos que dichos agentes pueden producir, logrando así unas condiciones de trabajo más seguras y saludables[xv].
       “Vos, ponele, una ficha, ponías esta ficha, ponías ésta y ponías ésta, ¿no?, vos tenías que apretar ésta, apretabas ésta y por eso me jodí los codos…(Trabajador de Lear).
      “…para mí hay una generación que hace una experiencia en la producción desde 2003 hasta acá y que se está cansando, se está rompiendo… siempre hacer el mismo movimiento se le rompen los tendones, los músculos, los huesos, las articulaciones”. (Trabajador de Metal SA).
     “…lo que tiene Gestamp, al igual que la industria automotriz, es que las condiciones de trabajo te revientan. O sea, tenés tendinitis, hernia de disco… todo por el laburo repetitivo”. (Trabajador de Gestamp).
      “…por hora hay veces que había 180 piezas por hora. O sea, 180 veces sacabas ponías la tuerquita, la sacabas, la tirabas al tacho, te volvías loco.(Trabajador de Gestamp).
       “…, simplemente con hacer siempre el mismo movimiento te vas a romper… (Trabajador de Metal SA).

Escepticismo y dilema
"Porque me has visto, Tomás, has creído. Dichosos los que sin ver creyeron"
(Jesús de Nazaret)
    Obsérvese que se acusa el daño provocado, no sólo por tareas esforzadas sino por tareas repetitivas. Aunque no todos crean que ese tipo de tareas provoque daño; "Parece que algunos no han atendido lo que está pasando en la Argentina. A veces discuto, me enojo con algunos compañeros, pero decir sinceramente que te provoca tendinitis... Yo vi a mi viejo trabajar durante años de colectivero, tenía que sacar boleto por boleto picando así, y nunca tuvo tendinitis de nada. Claro, vivió en una época donde había que trabajar y era más difícil hacerse el revolucionario"(Cristina Fernández de Kirchner, en referencia a los trabajadores del SUBTE[xvi]).
     Este escepticismo presidencial es susceptible de varias interpretaciones. Una de ellas, más popular que científica,  podría ser que Cristina piensa que los trabajadores “se quejan de llenos”. O que luchar por mejorar las condiciones laborales es “hacerse los revolucionarios”. Pero también podría incluirse dentro de un discurso más general tendiente a advertir que quejarse es atentar contra las “bondades del modelo“, porque quejarse es querer volver al modelo neoliberal. En una advertencia dirigida a los trabajadores del tren durante la inauguración de la extensión del San Martín de Pilar a Lujan, la presidenta recordó “Así como en algún momento se dijo ramal que para, ramal que cierra, es imprescindible que los trabajadores entiendan que el servicio debe prestarse continuamente, para que no surjan de nuevo esos argumentos, que calan en la gente cuando no reciben un servicio o se demora”[xvii]. ¿No te quejés porque podés estar peor es una interpretación plausible? No olvidemos que Menem pasó la mayor parte de su gobierno comparando cualquier momento del mismo con el 89. Por qué habría de sorprendernos que Cristina Fernández haga lo propio pero comparándolo con el 2003.
    En un informe del Observatorio de Derecho Social de la CTA fechado en marzo de 2014 se afirma “…hubo un intento de disciplinar a los trabajadores y a sus organizaciones mediante la amenaza de la recesión y la pérdida de puestos de trabajo…[xviii] . Amenaza  respaldada por títulos catástrofe, en rojo, como el del diario Clarín “Temor a perder el empleo: Córdoba, Rosario y Mendoza con suspensiones y despidos”[xix]O este otro “Siguen las suspensiones: Fiat licenció a 2.100 trabajadores[xx].
     Como hemos visto, las leyes están diseñadas para que la crisis la paguen los trabajadores.  En un contexto en el cual la inflación diezma el salario real[xxi], se pone al trabajador en el dilema de luchar por su salario o cuidar su puesto de trabajo. Además, desde el discurso oficial (despectivamente llamado relato), se le dice que no tendría motivo de queja: “Los salarios argentinos son los mejores de la región” declaró la presidenta argentina durante una entrevista concedida al canal de televisión de la UOCRA[xxii].  Entonces, una vez más, el mensaje podría ser interpretado como “no se quejen tanto y cuiden el trabajo. Así lo expresa Sergio “Cucha” Folchieri, un obrero de Volkswagen afectado por las suspensiones: “Acá no hay crisis, hay un chantaje a los obreros para que no pidamos aumentos de sueldos y nos sigan exigiendo mayor productividad. Fabián Basile, delegado en la misma empresa, se queja de la dirigencia gremial a nivel nacional[xxiii]. No es el único que está disconforme con su representantes sindicales.

¿Y vos… de qué lado estás?
“…burócrata es aquel que sin vocación, sin ideales, se convierte en un típico administrador de un cargo sindical, lo usa para su satisfacción personal y en definitiva desde allí comienza a ´mandar´ sobre sus compañeros” (Agustín Tosco).
        “El sindicato son unos empresarios más, son aliados de la empresa… los sindicatos hoy en día no representan a los trabajadores (Trabajador de Donneley).
        “…de alguna forma la UOM es o se comporta como una especie de oficina de recursos humanos (Trabajador de Metal SA).
        “Nosotros decimos que el SMATA se transformó en una oficina de recursos humanos… (Trabajador de Gestamp).
     Al respecto es oportuno citar a Ralph Darlington; Los sindicatos están comprometidos dentro del capitalismo, principalmente, como agentes para la mejora de las condiciones en que se explota a los trabajadores, no como agentes que pongan fin a esa explotación. Al limitar la lucha de clases a la búsqueda de reformas, funcionan a partir de la presunción de que los intereses del capital y el trabajo se pueden interrelacionar, con la consecuencia de que las luchas de los trabajadores, aún las de los militantes, deben, en última instancia, dejarse de lado[xxiv]. El sindicalista encumbrado, ese que muchos apostrofan de burócrata, su forma de vida, depende de que el capitalismo continúe. El capitalismo, que se basa en la explotación del trabajador. Todo encaja, ¿no?
      Ante esta caracterización de los sindicatos, tengamos presente que Antonio Caló, además de ver en las suspensiones un mal menor sostuvo que la situación de crisis que comenzó a vivir el empleo en las automotrices está dado porque Brasil y los propios argentinos bajaron su demanda de coches cero kilómetro, lo que golpea a la producción[xxv]. Es decir que da una explicación en la cual ni el gobierno ni los empresarios tienen culpa, y si no tienen culpa no se les puede exigir nada. De hecho, en un aspecto, su explicación coincide con la de Funes de Rioja, dirigente de la UIA (Unión Industrial Argentina) “Independiente de las cuestiones del mercado interno, hay una situación en Brasil”. Aunque el dirigente de la UIA va más allá (o más acá) “El país pegó un salto tecnológico importante en la última década, pero los incrementos salariales por encima de cualquier indicador elevaron en términos reales los salarios. Y si queremos vender valor agregado, se requiere productividad[xxvi].
     Los conceptos de Funes Rioja nos recuerdan lo que postula Julieta Longo:    El crecimiento del mercado interno, la creación de puestos de trabajo, y en definitiva la expansión de la industria, encuentran un freno en los bajos salarios necesarios para garantizar altas tasas de ganancias de los sectores exportadores. La inflación constituye en este sentido, una de las precondiciones de la acumulación pos-convertibilidad, al disminuir rápidamente los salarios reales y mantenerlos a un nivel de crecimiento menor que el de la productividad[xxvii].
     Las declaraciones de Funes Roja y el postulado de Julieta Longo inevitablemente me remontan al pasado para recordar que La evolución de los salarios reales por encima de la productividad desde fines de los años sesenta, en un contexto de aumento en la intensidad en el uso del capital, implicó una reducción de la tasa de ganancia. De esta manera, la reducción de los salarios se convirtió en uno de los objetivos inmediatos del gobierno militar. Por eso, a mediados de los años setenta se abandona el modelo sustitutivo de importaciones y se lo reemplaza por un patrón de crecimiento basado en la valorización financiera[xxviii].
    De todos modos queda lugar para explicaciones “subjetivistas” de la crisis:     En medio de la acusación de la presidenta Cristina Fernández de que las automotrices están “encanutando” los autos, el jefe del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Ricardo Pignanelli, alegó en diálogo con Clarín que “las terminales se quedaron con un stock. Si lo venden en el país, lo venden en pesos. Si lo pueden vender afuera es en dólares. Y las concesionarias si venden un auto y no se lo reponen pierden su capital”[xxix].

Estás nominado… lo que muestra y oculta la crisis.
 "...aquellos mitos indispensables para el mantenimiento del status quo... El mito, por ejemplo, de que el orden opresor es un orden de libertad. De que todos son libres para trabajar donde quieran. Si no les agrada el patrón, pueden dejarlo y buscar otro empleo”. (Paulo Freire)
     Pero, cualquiera fuere el origen de la crisis económica, los despidos, las suspensiones y los retiros voluntarios que genera muestran algo y ocultan otra cosa. Muestran lo ya mencionado, cuando hay más ventas, más producción, el trabajador es más exigido. Cuando hay merma en las ventas, el trabajador es variable de ajuste.
        “Lo que pasa es que hace siete años atrás vos hacía cien (unidades de producción) y hoy estás haciendo doscientos cuarenta, con la misma cantidad de gente”.(Trabajador de Lear).
      “…,ellos buscan productividad, pero la productividad a costa del trabajador. (Trabajador de Lear)
       “…,cuando la empresa que ganó durante diez años con este modelo, porque evidentemente si lo sostiene es porque de algo te sirve, si empieza a ganar menos va a echar. Eso es así. No es que va a sostener las fuentes de laburo. (Trabajador de Metal SA).
       “…había una pieza que en 2012 vos hacías 80 y ahora en 2014 hacías 180, ¿entendés? O sea, te subieron la productividad más del 100%. Y bajaba un poquito y decían:_ ya sobra gente, ya no están funcionando los que están rotos, vamos a tener que suspender compañeros. (Trabajador de Gestamp).
      “…subía el ritmo de producción, lo suben y lo bajan a criterio de ellos. Si necesitan subir más lo suben, vos tenés que correr con el mismo puesto. (Trabajadora de Kromberg).
     Una historia repetida. Leamos esta noticia que data del 2002 y nos parecerá actual: “Según datos del Sindicato de Mecánicos (Smata), en 1998 las terminales empleaban 27.000 operarios y hoy son menos de 15.000. Si se computan únicamente los que están en actividad, la cifra es inferior a 10.000 personas. En esos cuatro años, la producción de las terminales cayó de casi medio millón (460.000 unidades en el 98) a las 130.000 estimadas para este año. "El achique fue muy grande y no es justo que las terminales sigan ajustando por el lado de la gente", reclamó Manuel Pardo, secretario del
 Smata[xxx]”.
    Retornando al eje, ¿qué se oculta? Que las suspensiones, despidos y retiros no son al azar.
     Ante esta noticia: “En la Volkswagen, en Tigre, los empresarios indicaron que para remontar las ganancias deberán dejar sin empleo a setecientos operarios. De hecho, el proceso ya comenzó, aunque bajo la modalidad de la jubilación anticipada y el retiro voluntario. Desde SMATA reconocieron que el proceso será difícil, y marcaron que con los retiros apenas podrán alcanzar unas 350 bajas”[xxxi]. Cabe indagar en cómo se seleccionan los destinatarios de tales medidas.
       “…nosotros por ejemplo ahora en Stani estamos viviendo los despidos encubiertos de compañeros que están lastimados…, entonces nosotros lo que vemos es que la patronal la medida que toma es de echar esa gente... …los tipos ahí se limpian de gente combativa y también de gente que está enferma. ¿Para qué? Para elevar los ritmos de producción (Trabajador de Stani).
       “…, después ya vinieron…(y dijeron) bueno empezamos a echar ausentistas, porque el ausentismo está muy alto… se supone que el ausentismo tiene que estar en 6% como mucho para que  a la empresa le sirva, y el ausentismo está en 10, 11, 12... (Trabajador de Metal SA).
       “Estábamos pidiendo que reubiquen a los compañeros que estaban lesionados, que los tenían afuera por ART y la empresa no los quería… ,no los quería reubicar en sus puestos, y entonces los obligaban a que vengan a la empresa y les decían “mirá, arreglá, tenés que arreglar porque no hay lugar para vos”. Y el compañero decía “pero yo me rompí acá adentro”. Y le decían “bueno pero no importa que te rompiste acá adentro, no hay lugar para vos”. (Trabajador de Gestamp).
          “A ellos les conviene tener dos o tres pibes que pagan la mitad del sueldo que a una persona vieja, y que puede hacer el cien por ciento de las cosas, en vez de una persona que le pagan cincuenta pesos la hora y solamente te puede hacer un veinte por ciento de lo que la empresa necesita; pero no porque quiera, porque tanto la empresa como el sindicato dicen: “-No, pero son vagos porque faltan”. No, no son vagos porque faltan, ¿entendés? Es bravo porque tienen una enfermedad laboral, no es porque quiere… (Trabajador de Lear)
      “Entonces cuando las patronales utilizan esa excusa de que estamos en crisis y todo, y en realidad los tipos lo que quieren es echar a la gente que quiere organizarse,… (Trabajador de Stani).
       “…en realidad eran suspensiones persecutorias, que lo que realmente quería hacer la empresa era sacarse de encima a los compañeros que hablan,… y a los compañeros que están rotos. (Trabajador de Gestamp).
    No hace falta adherir a una teoría conspirativa propia de “Los expedientes X”. Si una empresa está legalmente posibilitada de deshacerse de parte de su personal (y a mitad de precio porque no es responsable de la crisis) ¿qué trabajadores va a elegir? ¿Los sumisos o los combativos? ¿Los lesionados o los sanos? Para responder estas preguntas, y no sólo desde el sentido común, tengamos en cuenta a Marx: “…la búsqueda fundamental del capital es arrancar el máximo de esfuerzos que le es posible obtener de la fuerza de trabajo[xxxii]”.

ART
        “La ley tampoco está hecha para nosotros los trabajadores”. (Trabajadora de Kromberg)
      A propósito de los lesionados, y siguiendo con el análisis de la Ley, no se puede soslayar el tema de las ART(Aseguradoras de Riesgo del Trabajo). Por eso se transcribe parte del Art.4 de la ley 26.773(Riesgos del Trabajo) promulgada el 25 de octubre de 2012: Los damnificados podrán optar de modo excluyente entre las indemnizaciones previstas en este régimen de reparación o las que les pudieran corresponder con fundamento en otros sistemas de responsabilidad. Los distintos sistemas de responsabilidad no serán acumulables. El principio de cobro de sumas de dinero o la iniciación de una acción judicial en uno u otro sistema implicará que se ha ejercido la opción…[xxxiii]. Es decir que un trabajador damnificado, sea por accidente o enfermedad laboral, debe elegir entre la acción judicial o la indemnización que le otorgue la ART.
   El presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas, León Piasek, opinó que “La eliminación de la denominada doble vía es un chantaje al trabajador. Imaginemos una persona accidentada, con dificultades para desplazarse y encontrar defensa, enfrentándose con corporaciones que mueven 800 millones de pesos anuales, tienen cientos de abogados especializados. Lo mas seguro es que negocie por lo que le dan antes de esperar una sentencia que no demorara menos de un año[xxxiv].
       “Tenés que pagar un abogado, ¿entendés?. Y vos… si no tenés laburo, lo más económico que te sale… y bueno, el tiempo que pasa te ponés a buscar otro laburo y ya fue… deja el juicio ahí. (Trabajadora de Kromberg).
         Para delimitar la competencia de las ART, existe un Listado de Enfermedades Profesionales en el cual se figuran varios tipos de cánceres; enfermedades relacionadas con disminución en la audición, con la realización de movimientos repetitivos específicos de la tarea realizada, con la exposición a radiación o a sustancias tóxicas; problemas en la piel, en los huesos, en músculos o tendones; enfermedades relacionadas con la voz, entre las principales.
    Si la enfermedad no se encuentra en el Listado y se sospecha que es producida por el trabajo, hay que realizar la denuncia ante la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) o ante el Empleador Autoasegurado (EA). Si la ART o el EA rechaza la denuncia o deriva al trabajador a la obra social, por considerar que la enfermedad no fue causada por el trabajo, será una Comisión Médica la que definirá si se reconoce la enfermedad profesional en ese caso. La misma depende de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el Organismo del Estado encargado de controlar el cumplimiento de las normas en Salud y Seguridad en el Trabajo colaborando con las administraciones provinciales que tienen la competencia en primer grado para intervenir y fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales por parte de los empleadores (entre ellas las de higiene y seguridad)[xxxv].
    Es decir que, si la ART considera que no tiene que hacerse cargo del damnificado, es el Estado por medio de la SRT el que define si tiene razón o no. Ese mismo Estado que a través de su brazo legislativo aprobó la ley 26.773 antes transcripta. La misma SRT que en su página promociona como un logro la tendencia decreciente de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (octubre 2014)[xxxvi].

Cuidar o no cuidar al trabador, esa es la cuestión
La burguesía… no dejó en pie más relación entre las personas,
 que el simple interés económico, el del dinero contante y sonante.
 (Carlos Marx y Federico Engels, El Manifiesto Comunista)
       Como se escribe más arriba, los riesgos a los que están expuestos los trabajadores que desarrollan tareas en terminales automotrices y autopartistas no son ningún misterio. De hecho existe la Ergonomía, entendida como  la “ciencia del trabajo”, que elimina las barreras que se oponen a un trabajo humano seguro, productivo y de calidad mediante el adecuado ajuste de productos, tareas y ambientes a la persona. Existe también la SRT, encargada de velar por la salud y la seguridad en el trabajo. Y sin embargo…
        “Si bien la empresa tiene un ergónomo, tiene ART, todo, los compañeros se seguían lastimando igual… donde hay un montón de compañeros que están enfermos, sí o sí le tenés que plantear a la empresa, o que baje los ritmos de producción para que los compañeros no se sigan lastimando, o que tomen más gente… Pero a la empresa no le conviene eso, le conviene exprimirte un poquito más…(Trabajador de Lear).
      “Acá por ejemplo en verano capaz que te desmayabas del calor, y en invierno te morías de frío.(Trabajador de Donnelley).
       “Después, las encargadas se encargaban en los horarios de descanso obligarnos a que si el producto salía defectuoso nosotros teníamos que quedar en nuestros descansos a reparar los mazos”. (Trabajadora de Kromberg)
        “…nosotras ahí literalmente corríamos. O sea, vos veías a una chica que entraba a Kromberg más o menos rellenita, a las dos semanas había bajado 30 kilos”. (Trabajadora de Kromberg).
        “…, más allá de los colores rojo, azul, amarillo, todo pintadito, hay muchos errores de ergonomía muy sutiles, que si vos tenés que hacer un movimiento para traer una pieza que pesa diez kilos, por más que diez kilos no sea mucho, pero si vos te tenés que poner de una forma, o estirar de una forma o poner en puntas de pie o traerlo de arriba abajo, te termina haciendo mal… (Trabajador de Metal SA).
      “…son boludeces lo que tenés que hacer para que la gente trabaje cómodamente. Es tener la cinta un poco más… hacerle una curva para que no tengas que caminar tanto, porque encima estás todo el día caminando”. (Trabajador de Gestamp).
    Se conocen los riesgos, existe una SRT que controla, y sin embargo las lesiones se siguen produciendo. La primera sospecha; es más barato (en términos costos-beneficios) que “se rompan” e indemnizarlos que cuidarlos. Porque, siguiendo a Marx, sabemos que el modo de producción capitalista tiene como único objetivo la obtención de ganancias cada vez mayores. Entonces cuidará o descuidará a los trabajadores en la medida en que hacerlo esté en sintonía con ese objetivo.

Una propuesta danesa vs. La realidad capitalista
           “…que el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad [2]
 (Alejandro Lerner, Campeones de la vida).
   Cuidar al trabajador no es algo tan sencillo que dependa de una decisión. Tage S. Kristensen  trabaja en el Instituto Nacional de Salud Laboral en Dinamarca, dedicado a la investigación estratégica sobre condiciones de trabajo. Veamos lo que en su investigación presenta como “las seis pepitas de oro” para lograr una organización del trabajo de calidad:
   Alto nivel de influencia sobre cómo hacer el trabajo, cómo organizar los descansos, con quién trabajar.
   Alto nivel de sentido: propósito del trabajo, utilidad para la sociedad
   Alta predictibilidad (previsibilidad suena mejor): disponibilidad de información relevante acerca de cambios y situaciones futuras.
   Buen apoyo social: apoyo práctico y emocional de compañeros y supervisores.     
   Recompensas adecuadas: salario, reconocimiento, apreciación, carrera profesional 
   Exigencias adecuadas: cuantitativas, emocionales y sociales[xxxvii].        
   La idílica propuesta de Kristensen, de llevarse a cabo, transformaría a las ART en un gasto poco menos que superfluo. A las primeras dos “pepitas” las podemos encuadrar dentro de un intento por morigerar lo que en términos marxistas se denomina trabajo enajenado. ¿Se puede lograr sin alterar las bases del capitalismo? Leamos a Marx en procura de una respuesta: “Partiendo de la Economía Política hemos llegado, ciertamente, al concepto del trabajo enajenado (de la vida enajenada) como resultado del movimiento de la propiedad privada. Pero el análisis de este concepto muestra que aunque la propiedad privada aparece como fundamento, como causa del trabajo enajenado, es más bien una consecuencia del mismo, del mismo modo que los dioses no son originariamente la causa, sino el efecto de la confusión del entendimiento humano. Esta relación se transforma después en una interacción recíproca”[xxxviii].
    Sobre la “pepita” previsibilidad, otra pregunta; ¿qué tan previsible es la economía? Como botón de muestra, en el citado documento de CENDA se lee “la pujante recuperación de la economía después de la crisis de 2001-2002 tomó por sorpresa a prácticamente la totalidad de los analistas”. Entre apogeo y decadencia la convertibilidad duró más de diez años. Aunque algunos le auguraban prematura fecha de vencimiento, y otros, como Llach[xxxix], cifraban esperanzas en su perdurabilidad, en rigor ninguno podría haber adivinado exactamente cuando terminaría.  Porque si bien se puede hablar de indicios de su inminente final entre más se acercaba diciembre del 2001, dos años antes se había ganado una elección prometiendo “Conmigo, un peso un dólar”(frase de Fernando De la Rúa en publicidad proselitista).
   Acerca de las recompensas y las exigencias, tengamos muy en cuenta que la reactivación económica post convertibilidad, al que llaman “modelo”, no es ajeno a los bajos salarios y las leyes de flexibilización laboral remanentes de los noventa. Porque en definitiva la economía capitalista no puede regirse por la buena voluntad o las buenas intenciones como pareciera pretender Tage S. Kristensen. Marx lo explica con claridad:“…mientras la forma económica de una sociedad considere la utilidad de una cosa antes que la cantidad de dinero por la que pueda ser cambiada-valor de uso más bien que valor de cambio- el trabajo excedente encontrará un límite en la satisfacción de determinadas necesidades. Por el contrario, cuando sea preponderante el valor de cambio, se impondrá el criterio de hacer trabajar todo lo posible[xl]”.
   El capitalismo tampoco es el resultados de las leyes, sino que son éstas el resultado de aquel. En términos marxistas, “los hombres hacen su propia historia, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancia elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias que se encuentran directamente, que existen y le ha sido legada por el pasado”[xli]. Por extensión podríamos decir que el hombre también hace sus leyes, pero no en las circunstancias elegidas sino en las que les toca. Si la sociedad se ha organizado sobre la base del capitalismo o, dicho de otra manera, el capitalismo la ha organizado, es entendible que éste sea la inspiración de sus leyes. Y si las leyes son promulgadas por los organismos del Estado hay que tener en cuenta que, también desde una concepción marxista, el Estado el producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase[xlii].
     Jugando con la imaginación Marx le diría a S. Kristensen: Sí,“El modo de producción capitalista podría paliar los efectos destructivos que causa la sobrecarga de esfuerzo exigida a los trabajadores. Pero no lo hace porque ello implicaría apartarse de su único objetivo: la obtención de ganancias cada vez mayores”[xliii].
    Si esta postura estuviera equivoca, y fueran las leyes las que marcaran el rumbo económico (y en particular la suerte del trabajador), para la felicidad de la mayoría bastaría con que se respetara el artículo 14 Bis de la Constitución: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagadas; retribución justa; salario mínimo vital y móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de la empresa, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción  en un registro especial”. La negrita es para subrayar que en la Ley de Contrato de Trabajo hay más de un artículo que prescribe las obligatoria “solidaridad” cuando se trata de merma en la rentabilidad, pero ninguna que haga referencia al reparto de ganancia en época de bonanza.

Ciclos económicos
“El 1 % quiere esto torcer
El 9 % tiene el poder
De lo que queda el 50 sólo come
Y el resto se muere sin saber por qué”
(León Gieco)
     La economía tiene ciclos, y estos no son resultado de que primero nos gobierne “un malo“ y luego “un bueno” o viceversa. Además, la existencia de distintos modelos económicos no implica que se pueda optar libremente entre ellos por conveniencia de algún sector de la sociedad. Los modelos económicos están determinados por la fase particular que atraviesa el capitalismo a nivel mundial[xliv]. (por ejemplo, la reactivación económica post convertibilidad tiene varias explicaciones, algunas oportunamente comentadas, pero no es un ingrediente menor el aumento exponencial de la soja y otros commodities).
    Como se dijo, no es factible predecir con exactitud el principio o el final de un ciclo. Sin embargo, sí se puede esperar que más tarde o más temprano se sucedan. Y a propósito de ciclos, leer el libro de Pablo Rieznik, Las Formas del Trabajo y la Historia, se hace más interesante considerando que fue publicado en el 2003, año en el que todavía nadie hablaba de “Década ganada”. “Si hay una alta desocupación,(como a principios de 2002) ¿qué va a suceder con la tasa de explotación? En primer lugar, sube la tasa de explotación en la medida en que la competencia del ejercito de reserva de desocupados sobre los trabajadores ocupados hace caer los salarios. En segundo lugar, en la misma medida en que hay dificultades para incorporar tecnología (la salida de la convertibilidad encareció la importaciones), la composición orgánica del capital, que subía acompañando el ascenso de la actividad económica, tiende en el nuevo escenario a detener su desarrollo. Baja, por lo tanto, la composición orgánica o, lo que es lo mismo, aumenta el componente de trabajo vivo al cual se aplica el capital(se torna más redituable contratar gente[3]). En consecuencia, el cuadro general de la economía puede volver a modificarse, dado que se recrearon las condiciones para que la rentabilidad del capital vuelva a un cierto nivel que permita reencontrar un curso mejor para el desarrollo de los negocios capitalistas (etapa a la que actualmente la  denominan “modelo”) Conclusión: el comportamiento que es propio de la tasa de ganancia permite entender el carácter cíclico del capital… la crisis no es algo anómalo que falla en el sistema capitalista sino que, al revés, es la norma del funcionamiento propio de lo que es la dinámica histórica del capitalismo[xlv] .
    En relación podemos leer en Féliz[xlvi] (citando a Marx) que la crisis no se produce porque el trabajo se vuelva más improductivo sino porque se torna más productivo. Entre 1992 y 2001 la composición orgánica del capital aumenta 30,5%Marx señalaba que el aumento en esta relación (COC), entre el trabajo muerto (capital constante) y trabajo vivo, era la contracara del aumento en la productividad laboral, la desvalorización de las mercancías. Ambos movimientos, orgánicamente articulados, conducen necesariamente a la crisis del capital bajo la forma de desvalorización del mismo en todas sus formas y la desaparición relativa de la fuente original del plusvalor y la ganancia. La salida de la convertibilidad no debe entonces entenderse como un fracaso (salvo que asumamos como tal al aumento de la productividad tan reclamada por Funes de Rioja desde la UIA) sino como un medio de revertir la caída de la tasa de ganancia. Un medio en el cual el trabajador, como siempre, es variable de ajuste porque, entre otras cosas… “La ley tampoco está hecha para nosotros los trabajadores”. (Trabajadora de Kromberg).
    
A título de conclusión
La maldad es rara. La mayor parte de los hombres están harto ocupados en sí mismos para ser malvados” (Nietzsche). 
    Jactándose, Menem llegó a decir que si decía lo que iba a hacer durante su primer  gobierno no lo hubieran votado. Irónicamente, sabiendo lo que había hecho luego de seis años y medio lo reeligieron. Personalmente creo que ni él sabía qué iba a hacer cuando desde el menemóvil prometía el “salariazo”. Rapanelli y Erman Gonzáles fueron designados como ministros de economía antes que Cavallo. En este sentido uno de los documentos de CENDA dice la pujante recuperación de la economía después de la crisis de 2001-2002 tomó por sorpresa a prácticamente la totalidad de los analistas. Por qué creer entonces que este “nuevo modelo” fue planificado tan minuciosamente por Néstor Kirchner, tal como a sus acólitos les gusta promocionar.
   A fin de  año tendremos un nuevo presidente. No podemos anticipar qué va a hacer, porque tal vez ni él mismo lo sepa. Muchas promesas se escuchan: Mejorar la educación, combatir la inseguridad, terminar con el impuesto a las ganancias para los trabajadores… Pero nada se dice acerca de mejorar las condiciones de vida del trabajador salvo frenar la inflación.
    Promesas que, además de invisibilizar las condiciones de explotación de los trabajadores aludidas en este trabajo, soslayan que las grandes soluciones para los males económicos del país de una u otra forma recayeron sobre las espaldas de los trabajadores. El problema era la hiperinflación, la frenaron. Consecuencia, aumento de la desocupación. El problema era la desocupación, la bajaron. Consecuencia, aumento de la explotación (inédita transferencia de ingresos desde el trabajo hacia el capital).
   Ni la hiperinflación fue producto de la mala voluntad de Alfonsín, ni la desocupación fue resultado de la maldad de Menem.  Por más que políticamente rinda ponerle nombre y apellido al neoliberalismo, y hablar del mismo como si fuera parte del pasado, personalizar es desviar la atención. En el 99 muchos decían “antes que a Menem prefiero a cualquiera”… y ganó cualquiera. Pese a eso todavía hay quienes cifran sus esperanzas en que termine la “Década Ganada”. Mientras tanto el status quo ya se encarga de circunscribir la elección presidencial a dos o tres candidatos, no más. Ninguno de los cuales es una amenaza para el sistema.
  Por todo esto hay al menos una cosa de la cuales podemos estar casi seguros (casi porque “seguro” está  preso): las crisis la seguirán pagando los trabajadores. Y por si hiciera falta lo remarco una vez más; mi pesimismo no surge al dar por sentado que quien gane las elecciones será un“malo“ o “un inútil” porque los argentinos no sabemos elegir. No es consecuencia de un atributo personal del candidato que se imponga en las elecciones ni de la falta de tino de los votantes. Es que, aunque me gustaría ser optimista, no puedo evitar repetirme a mí mismo, parafraseando a Bill Clinton; “¡Es el capitalismo, estúpido!”.  


[1] "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie" (de la novela Il Gattopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa).
[2] “La animalidad del trabajo asalariado puede ser mejor comprendida si uno no está preso del concepto de que el trabajo emancipa, de que el trabajo dignifica. Este trabajo, el de la sociedad actual, no dignifica: este trabajo es opresivo” (Pablo Rieznik, Las Formas del Trabajo y la Historia)
[3] “…el empleo de la máquina tiene su límite en la diferencia entre el valor de la máquina y el valor de la fuerza de trabajo suplida por ella”. (Marx Karl El Capital)



[ii]  Scorofitz Hernán, Salud Mental y Clase obrera Argentina: “La década insalubre” revista Topía Nº 71, agosto de 2014http://www.topia.com.ar/articulos/salud-mental-y-clase-obrera-argentina-%E2%80%9C-d%C3%A9cada-insalubre%E2%80%9D
[iii] Red Nacional de Medios Alternativos. La venta libre de medicamentos sigue creciendo en Argentina.
http://www.redeco.com.ar/nv/index.php?option=com_content&task=view&id=12537
[iv]  Asociación Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina. Rentabilidad farmacéutica supera en 154 por ciento media del resto de la industria Argentina. 28-04-12.http://apm.org.ar/template.asp?Prensa/2012/04/12-04-28.html
[v]  La macroeconomía en la post-convertibilidad. Emmanuel Alvarez Agis, Cristian Girard, Axel Kicillof, Federico Marongiu.
[vi] Féliz Mariano ¿Neo-desarrollismo: más allá del neo-liberalismo? Desarrollo y crisis capitalista en Argentina desde los 90.
[vii]  Campos Julia, Campos Luis, Hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia todo no cambia nada. Acerca de la persistencia de cláusulas de flexibilización en los convenios colectivos de trabajo homologados en la post convertibilidad. Razón y Revolución  nº 20.
[viii]  Marticorena Clara, ¿Qué se negocia en Argentina en la actualidad? Los contenidos de la negociación colectiva. Mayo 2012.
[ix]  Campos Julia, Campos Luis, Hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia todo no cambia nada. Acerca de la persistencia de cláusulas de flexibilización en los convenios colectivos de trabajo homologados en la post convertibilidad. Razón y Revolución  nº 20
[x]     Negrita añadida.
[xii] Hernández Mario Suspensiones y despidos afectan a la industria automotriz 23-05-2014
[xiii]  Mercante Esteban, Bravo Guadalupe, Ortega Lucia. La Izquierda Diario Domingo 10 de agosto 2014  http://www.laizquierdadiario.com  negrita agregada.
[xiv]   Mercante Esteban, Bravo Guadalupe, Ortega Lucia. La Izquierda Diario Domingo 10 de agosto 2014  http://www.laizquierdadiario.com Subrayado y negrita agregado.
[xv]  Bazzano Paola Riesgos laborales en la industria metalmecánica. 7 de noviembre 2012. https://prezi.com/poickwwmt_hx/riesgos-laborales-en-la-industria-metalmecanica/
[xvii] Diario Popular, 8 de junio de 2014.
[xviii]  Observatorio del Derecho Social. Informe anual 2013, Negociación Colectiva, Conflicto Laboral y Mercado de Trabajo. Marzo 2014-
[xix] Clarín martes 20 de mayo de 2014.
[xx] Clarín viernes 9 de mayo de 2014.
[xxi]  Observatorio del Derecho Social. Informe anual 2013, Negociación Colectiva, Conflicto Laboral y Mercado de Trabajo. Marzo 2014-
[xxii] Diario Popular 2 de diciembre de 2014.
[xxiii] Clarín martes 20 de mayo de 2014.
[xxiv]  Darlington  Ralph   Una reevaluación del debate base versus burocracia
[xxvi] Diario Clarín 20 de mayo de 2014.
[xxvii]  Longo Julieta Los conflictos contra la precariedad ante el resurgimiento de la conflictividad laboral (2006-2010).
[xxviii]  Arceo Nicolás, Monsalvo Ana Paula, Wainer Andrés Patrón de Crecimiento y Mercado de Trabajo: Argentina en la post convertibilidad.
[xxx] Nota publicada en Clarín.com el sábado 31 de agosto de 2002 http://edant.clarin.com/diario/2002/08/31/e-01201.htm
[xxxii] Marx Karl El Capital Capítulo VIII La jornada de trabajo.
[xxxiv]  ACTA, Agencia de noticias de la CTA, lunes 22 de octubre de 2012, “ART un negocio que se alimenta de  sangre obrera“.  http://www.agenciacta.org/spip.php?article6197
[xxxv]  Súper Intendencia de Riesgo de Trabajo (SRT)  Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Manual de buenas prácticas. Industria Automotriz.
[xxxviii] MARX, Karl, Manuscritos económicos y filosóficos http://www.catedras.fsoc.uba.ar/heler/marx.htm
[xxxix]  Llach Juan, Otro siglo otra Argentina, Editorial Ariel.
[xl] Marx Karl El Capital Capítulo VIII La jornada de trabajo.
[xli]    Marx Carlos  El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
[xlii]    Lenin V.I. El Estado y la Revolución Capítulo I.
[xliii] Marx Karl El Capital  Capítulo VIII
[xliv]  N. Arceo, A. Monsalvo, M. Schorr A. Wainer Empleo y salarios en la Argentina, una visión a largo plazo.
[xlv] Rieznik Pablo, Las Formas del Trabajo y la Historia, Una introducción al estudio de la economía política. Editorial Biblos. 2003. Comentarios entre paréntesis agregados.
[xlvi]  Féliz Mariano ¿Neo-desarrollismo: más allá del neo-liberalismo? Desarrollo y crisis capitalista en Argentina desde los 90.


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